Cap 21: Futura Señora Cullen

Por DiarioTwilight   Publicado a las  11:47 p. m.   9 comentarios


Capítulo 21: Pasado, Presente y Futuro

BELLA POV

Parpadeé un par de veces antes de dejar que mis ojos se acostumbraran a la luz del sol que entraba por la ventana y que me estaba dando de lleno en la cara convirtiéndose, en ese momento, en algo puntillosamente molesto. Perezosamente alargué mi brazo hacia la mesilla sin ni si quiera molestarme en mirar y tanteé con mi mano hasta encontrar mi móvil mientras estiraba mis piernas y mis pies a todo lo largo de mi cama, para así cogerlo y mirar la hora.

Las 8 en punto. Solo hacía una hora que Edward y Charlie se habían marchado, no es que hubiera conseguido dormir mucho desde entonces, pero al menos me sentía un pelín más descansada que cuando me había despertado horas antes. No sé lo que me estaba pasando pero, desde que llegué a Forks, no había conseguido levantarme ninguna mañana sin sentirme totalmente descansada, era como si no durmiera las horas suficientes para sentirme completamente bien a la mañana siguiente, aunque claro no me extrañaba mucho, porque si de por si nos íbamos a la cama tarde, no es que ayudara mucho eso de que Edward y yo nos tiráramos como dos horas más en la cama hablando, acariciándonos, abrazándonos, riéndonos, besándonos… y bueno todas esas cositas que tanto me gustaba que él me hiciera. ¡Era adicta a que me mimara! Y eso él lo sabía muy bien.

Aun así no me importaba mucho sentirme algo cansada, merecía la pena, disfrutaba mucho de esos momentos con Edward, ya tendría tiempo de descansar cuando estuviera en Chicago, ahora lo único que quería era disfrutar de mi familia las pocas horas que me quedaban en Forks, y bueno como Edward me había robado a mi padre esta mañana, en realidad se podría decir que más bien Charlie había raptado a Edward otra vez, decidí pasar la mañana con Sue y con Leah, aunque con esta última lo dudaba mucho ya que probablemente se pasaría la mañana entera durmiendo como un oso perezoso.

Sonreí al imaginarla despatarrada y con su cuerpo ocupando toda la cama mientras dormía, era absurdo, porque cuando ella desfilaba en una pasarela parecía una chica tan frágil, tan fina y recatada, vamos lo que se dice una autentica pija de mierda que sí la tocas se rompe, con cara de buena y todo… cuando en realidad era todo lo contrario, pues de frágil tenia lo que yo de rubia, ¿y delicada? ¡Ja! Pero si cuando hablaba el suelo temblaba de las burradas que podía llegar a decir mi hermana, y ya para que hablar de fina, si de eso era de lo que menos tenia, o si no que se lo preguntaran a los chicos con los que había estado y que habían intentado sobrepasarse con ella, o a los que la habían lastimado emocionalmente, ¡tremendas cachetadas les había pegado Leah!, la cabrona tenía mucha, pero que mucha fuerza. Reí, ya que yo me solía meter con ella diciéndole que era una "chica de gimnasio" solamente para molestarla.

Dejé mi móvil de nuevo en la mesilla y miré hacia la ventana, la luz entraba con bastante fuerza y claridad, y por algún extraño motivo eso me puso contenta. Normalmente en Forks a estas horas el sol aun se mostraba tímido, sin embargo el día de hoy parecía ser una excepción, lo que hizo que sintiera una gran necesidad de acercarme a la ventana y mirar al cielo para comprobar que realmente era cierto, así que para no quedarme con las ganas me levanté de la cama bostezando y me acerque hasta la ventana para, a continuación, abrirla completamente, ya que se encontraba entreabierta, y así mirar aquel paisaje verde que era realmente hermoso, aunque puede que demasiado verde para mi gusto, ya que el solo hecho de mirar hacia el horizonte y ver grandes montañas cubiertas de altos pinos era bonito y mucho, eso no lo niego, pero a veces me resultaba abrumador y más aun desde que había conocido Chicago, pues me había acostumbrado demasiado a ver el mar y los altos rascacielos que ahora, ante mis ojos, estaban siendo sustituidos por una gran multitud de verdosos árboles.

Apoyé mis manos en la repisa de la ventana y miré hacia abajo, justo donde se encontraba el patio trasero de la casa, no había cambiado mucho a pesar de los años que habían pasado pues allí, en medio de aquel espacio abierto cuya superficie estaba tapada de la verde hierba que crecía de forma natural, cerca de las bonitas orquídeas amarillas y rosas que Sue había plantado y cuidado con tanto cariño desde el año pasado y en donde habían aparecido ya algunas malezas que Charlie siempre se veía obligado a quitar, justo allí aun seguía estando aquella mesa de madera desgastada en la que solíamos comer o merendar cuando era verano y el encapotado y lluvioso cielo de Forks lo permitía.

Esa mesa y yo teníamos casi la misma edad, Charlie la compró cuando se mudó aquí con mi madre, y le habíamos dado muy buen uso, aun recuerdo la primera cena familiar que tuvimos ahí Leah, Jake y yo junto a Charlie y Sue, aquella fue una noche de verano fresca en la que el patio estaba iluminado por unos faroles que había colgados en las paredes exteriores de la casa y que daban a dicho patio permitiendo que este quedara alumbrado. Ese fue el día en el que Sue y Charlie nos dijeron que habían decidido casarse y compartir sus vidas porque estaban enamorados… también recuerdo estar correteando por este patio, haberme tirado en la nieve que en los inviernos cubría el suelo y haber jugado a hacer ángeles o muñecos de nieve, o cuando en verano me gustaba mucho sentarme al atardecer con Jake a comer galletas de chocolate o el delicioso bizcocho que preparaba Sue mientras hablábamos. La verdad es que en sí, aquel patio y esta casa, me traían muchos maravillosos y hermosos recuerdos que al estar de nuevo aquí se reavivaban en mi mente con fuerza.

Cerré los ojos y me deje llevar hasta años atrás, a una tarde de primavera en la que Jake y yo nos encontrábamos en el patio trasero de esta casa hablando y riendo. Lo recordaba tan bien y con tanta claridad y frescura que incluso me parecía estar escuchando realmente las risotadas de Jacob a mi lado…

Inicio del Flash Back

-Y luego le dije que no me volviera a llamar, que era una pesada-dijo Jake prácticamente descojonándose mientras yo lo miraba mal

-Pobre chica Jake, no debiste hacer eso-dije sentada con las piernas cruzadas sobre la mesa de madera tipo picnic que había en el patio trasero, lugar donde Jacob y yo nos encontrábamos tranquilamente hablando.

-Bells, es una pesada y sabes que odio que una chica me agobie y este siempre encima mío.-habló mientras jugaba a lanzar un balón blanco de futbol contra la pared trasera del garaje ¡Jacob nunca podía estar quiero! Él era tan inquieto…

Estábamos a principios de Mayo y hacia una tarde bastante buena de primavera, el suelo estaba en su mayoría lleno de hierba fresca y húmeda pues hacía apenas dos horas había caído un leve chaparrón que había dejado a las flores aun más bonitas, frescas y lozanas. El bosque, a mis espaldas, estaba totalmente vivo a esta hora de la tarde, justo un poco antes del atardecer pues incluso si te mantenías unos minutos en silencio se podía escuchar el ruido de las ardillas correteando y escudriñando entre la hierba buscando comida, o el relajante sonido de los pájaros…

Esa tarde no teníamos nada que hacer, no teníamos exámenes así que no debíamos estudiar, por lo que decidimos disfrutar del resto de nuestro día, al contrario de Leah que llevaba desde después de la hora de la comida tumbada en el sofá viendo la tele y enganchada al móvil, ella prefería eso antes que salir al jardín a tomar el aire. Cuando estaba su serie preferida no había quien tuviera la suficiente valentía como para entrar ahí dentro y despegarla del televisor, se ponía echa una furia si alguien se interponía entre la tele, su actor favorito y ella y, en serio Leah daba miedo cuando se enfadaba ¡parecía que iba a morder! Así que como ella no había querido acompañarnos aquí estábamos Jake y yo como una de las tantas tardes más que pasábamos juntos, hablando y riendo.

-Sea como sea, debiste haberla tratado mejor-lo reprendí pues entendía que a Jake, y creo que al igual que la mayoría de la gente, no le gustaba sentirse agobiado y con la sensación de que te estuvieran vigilando todo el día, pero él tal vez tendría que haber sido menos duro con Lauren, el problema es que Jake era demasiado claro, así que probablemente y aunque yo no lo justificara, había actuado por pura naturaleza sin pensar en que sus palabras quizás podrían dañarla.

Jake rio divertido ignorándome, pensándolo mejor ¡yo ya no sé ni para que me molestaba en renegarle y echarle la bronca! sí nunca me hacía caso ya que siempre volvía a hacer lo mismo.

-¿Por qué defiendes a Lauren? ¡Si es una histérica!-acuso a su, ahora, ¿ex – novia? Lo dudo… ¡Si ni si quiera habían estado una semana juntos!-

-No la defiendo a ella, solo defiendo a las de mi género, tenemos que estar unidas ante tíos como tú- lo señalé con el dedo acusándolo, él se medio volteo, me miró, aun sosteniendo el balón entre sus manos, me guiñó un ojo de manera arrogante y sonrió para después darse la vuelta y volver a lanzar dicho balón, éste chocó con la pared y volvió a las manos de Jake rebotando

-Yo soy un buen chico Bells-dijo con voz tranquila y, vale eso yo no lo dudaba, Jacob era mi Jacob y era el mejor de todos, solo que con las chicas a veces me daban ganas de pegarle un par de ostias y partirle la boca, solo eso, pero por lo demás era genial- además, entiéndeme, se tiraba toooodo el día "Jacob vamos al cine, Jacob préstame atención, Jacob te presentaré a mis amigas, Jacob necesito ir de compras ¿vienes conmigo?, ¿quieres conocer a mis padres?, podrías venir a mi casa a cenar, Jacob vamos a pasear, Jacob, Jacob, Jacob, Jacob"-imitó su aguda voz a la perfección y yo, inevitablemente, me puse a reír-, iba a terminar desgastándome el nombre, en 7 días me ha agobiado como nadie, además, ¿a sus padres?, ¿en serio?, está pirada -movió el dedo en círculos cerca de su cabeza como afirmando que estuviera loca.

-Al menos no te puso un sobrenombre como Jennifer-sonreí con malicia al saber cuánto le molestaba esto-¿Cómo te llamaba? Ah sí ¡te llamaba cachorrito!-estallé en sonoras carcajadas al recordar el "apodo" cariñoso que había usado una de sus novias para llamarlo. Ella se ponía en plan "cachorrito te quedan muy bien esos pantalones" y eso era tan chistoso y ridículo, la verdad es que incluso dejaba a Jake en evidencia, por eso fue que la dejó.

Aunque intenté no hacerlo cerrando con fuerza la boca no pude evitar reír aun mas por lo que él bufó tirándome el balón a la cabeza, agradecí no tener muy malos reflejos y cogerlo al vuelo si no mi cara ahora mismo estaría mal, muy mal.

-A esa también le faltaba una tuerca-dijo riendo ahora mientras le pasaba el balón tirándolo con todas mis fuerzas, a ver si con suerte le daba en la entrepierna-Auch-se quejó llevando sus manos justo a ese sitio donde se encontraban sus "vergüenzas", ¡qué buena puntería tenia a veces!

-¿insinúas que solo sales con chicas locas de las que se duda de su estabilidad mental, psicológica y emocional?-alcé una ceja poniendo cara de estar hablando como si fuera toda una cerebrito-Eso deja mucho que desear de ti-bromeé

-No, solo he tenido mala suerte, pero qué culpa tengo yo si la mayoría de las tías están piradas, creo que menos Victoria y tú, todas, absolutamente todas, están chifladas-dijo y cuando vio que iba a protestar añadió-y Leah la que más-sonrió cogiendo el balón con las manos mientras yo le sacaba el dedo

-No te metas con Leah, no está loca-la defendí- solo que eso de ver tanto la tele la ha afectado-me burlé en broma

-Ves, tú también te metes con ella-indicó riendo. Si algo me gustaba realmente de Jake era que siempre reía pues el adoraba bromear en todo momento y con cualquiera que tuviese delante, creo que era la persona que más sonrisas me había sacado en mis 16 años de vida

-Pero yo solo bromeo-dije ya que en realidad nunca me metía con Leah con malas intenciones o para dañarla, siempre que bromeaba con ella, lo hacía en el buen sentido.

-Yo también-rió y se encogió de hombros-tengo una hermana loca y otra que defiende a mis ex novias. Genial-ironizó-La vida es taaaaan bonita-dijo con tono de voz agrio y yo puse los ojos en blanco mientras él sonreía. ¡Se quejaba de vicio! Además por mucho que dijera y se lamentara ¿Qué iba a hacer él sin Leah y sin mí? Pues nada, si nos adoraba demasiado, además seguro que se aburriría mucho sin nosotras.

-Oh, sí, qué vida más dura tienes Jacob-me carcajeé- a ver, dime… si tan agobiante era Lauren ¿Por qué "salías" con ella?-

-Porque está buena-afirmó como si eso fuera algo obvio y lógico. ¡Hombres! Pero que idiota era, me mataba que no viera más allá de una cara bonita y un par de tetas.

-Eso no lo es todo Jake… - dije pues aunque Lauren era una chica bonita con la cual yo no había tenido mucho trato, porque era mayor que yo, solo un año como Jake, si no tenía cerebro no iba a llegar a ninguna parte.

-Me he dado cuenta…. por muy buena que este, eso no quita que sea insoportable y tonta. ¡Pero si hasta casi no pilla que quería dejarla!-dijo alzando la voz y yo reí ¡me comenzaban a doler ya las mejillas de tanto sonreír! -además vivía demasiado en un cuento de hadas, a veces me daba la sensación que estar con ella era, en ciertos momentos, como pintar arcoíris y dibujar conejitos por todos lados, ¡Puaj!-puso cara de horror- se ponía a decir cosas raras del amor y de estar enamorados, definitivamente Lauren no era lo que esperaba. Yo pensé que era una chica más "agresiva" y "hot"-rodé los ojos-pero resultó ser demasiado cursi-dijo sujetando el balón con un brazo apoyándolo a su vez en su costado mientras caminaba hacia mí y se sentaba en uno de los dos banquitos de madera que había a ambos lados de la mesa de camping del jardín trasero.-Soy muy joven para enamorarme Bells, no estoy preparado para eso, y ella me asustaba-sonrió para "quitarle hierro al asunto" pero parecía hablar en serio

-¿Cuándo te veré enamorado?-pregunté como si nada y el comenzó a reír tan fuerte y con una sonrisa tan grande que sus ojos se achinaron y casi no se le vieron.

-¿Cuándo te veré yo a ti?-contraatacó después de conseguir calmarse lo suficiente como para que pudiera entenderlo cuando hablara.

-No me respondas con otra pregunta Jake, ahora estamos hablando de ti-dije volteándome hacia él un poco ya que se había sentado a mi lado por lo que no lo tenia de frente y yo quería ver su cara al hablar de este tema.

-Algún día encontraré una buena chica Bella-dijo serio, pero pronto, y como era de costumbre, se puso a bromear de nuevo ¡raro y preocupante sería si no lo hiciera!-mi media naranja, mi otra mitad, mi parte complementaria en este loco mundo… y bla, bla, bla. Todo eso. Pero algún día, no ahora. –dijo muy seguro

-Mejor dicho, algún día encontrarás a alguien que te mande a la mierda-le corregí y el rio mostrándome todos sus blancos y relucientes dientes que tanto resaltaban en contraste con su piel morena

-Para eso ya tengo a Leah-bromeó

-Tú me entiendes lo que quiero decir-

-Si yo te entiendo Bells, algún día…. -repitió-muy lejano- añadió luego rápidamente y yo reí-¿Qué tal Jared?-preguntó burlón cambiando radicalmente de un momento a otro a un tema que hizo que mis risas se detuvieran y comenzaran las suyas.

-Bien, supongo… no sé por qué me preguntas sobre él a mí, ¿pasa algo?-dije inquieta, ¡mierda! Sabía que Jake se olía algo de esto y lo sabía por la clase de comentarios que me hacía a veces sobre Jared.

-Pero no te pongas nerviosa Bells-rio mirándome a los ojos mientras yo apartaba la mirada, estaba intentando decidirme entre ponerme a reír como una histérica, salir corriendo, o ¡joder!, lo que fuera, pero sentía que no podía estarme quieta mucho más tiempo-

-No estoy nerviosa Jake-mentí pésimamente.

-Sí lo estas, te conozco y por eso también sé que te gusta Jared… -dijo sonriendo mientras alzaba una ceja

-Jacob no pienso hablar contigo de eso ahora-corté directamente de raíz la conversación, era mejor así, si nos poníamos a hablar de Jared y de mí me iba a terminar sacando demasiada información que por ahora era mejor mantener guardada para mi solita

-Vale, vale… lo que tú digas, solo quiero saber si estás bien-murmuró, aunque más bien eso había sonado a una pregunta cuya respuesta no iba a dejar pasar… es más dudo que se rindiera y dejara el tema de lado por mucho que yo intentara esquivarlo.

-¿Yo? o ¿él?-fruncí el ceño confusa, ¿no me había preguntado antes por él? ¿Por qué preguntaba ahora como estaba yo?

-Los dos, aunque me interesas mas tú, ¿estás bien Bells?-ahora parecía hablar bastante en serio, bueno, todo lo serio que podía ser Jake, que tampoco era mucho…

-Yo estoy bien ¿no me ves?-sonreí mostrando todos los dientes para afirmar lo que decía y él agitó divertido la cabeza.

-Está bien, te creo-dijo dándome unos cariñosos golpecitos en la pierna

-Solo es un amigo, solo eso-le dije, algo que técnicamente era totalmente cierto.

Jared. Aquel castaño de ojos marrones últimamente me tenía absorta en mi propio mundo. Se había mudado este año a Forks y estaba en clase conmigo, lo había conocido este año y nos habíamos hecho buenos amigos, aunque nuestra relación había subido a otro nivel, pero sinceramente no sé con exactitud en qué punto estábamos, no éramos novios, pero sí nos habíamos besado. Dos veces. Era raro y me confundía sentirme así, pues esto era algo nuevo para mí.

A menudo me ponía a darle vueltas a la cabeza y al final siempre llegaba a la misma cuestión, a esa que aun no tenia respuesta, ¿sería esto amor?, no lo sabía, nunca había estado enamorada, y no sabía cómo era sentirse así, pero definitivamente él me gustaba y bastante, la forma como que me trataba y actuaba conmigo, me hacía sentir bien, verdadera y ciertamente bien…

-Tu amigo, solo eso ¿eh?, ya-rio y después respiró profundamente antes de decir algo más, -solo una cosa Bells, sabes que como se pase un pelo de la raya… le rompo los huesos, ¿verdad?, -Oh claro, por supuesto que lo sabía.

-¡Jacob!-alcé la voz,-¡no seas exagerado!, mi amigo- acentué la última palabra para que no la pasara por alto causando que él pusiera los ojos en blanco-no ha hecho nada malo, así que tu no le harás nada malo, y eso significa no hacerle daño- le ordené apuntándolo, de nuevo, de forma amenazadora con mi dedo

-Créeme si la caga, si que le haré algo "malo"-garantizó, y con lo bruto que era seguro que sería capaz de ¡partirle de verdad las piernas a Jared si este hacia algo que a él no le gustará!, y es que Jacob siempre me había protegido como a su hermana pequeña, en todos los sentidos, pues no solo era mi mejor amigo si no que también era mi hermano y como podía verse una vez más se estaba comportando como tal.

Que Jacob se comportara como mi hermano, algo que él era en todos los aspectos de la palabra para mí, no me molestaba en absoluto, al contrario me gustaba mucho sentir ese tipo de protección pues yo antes de conocer a Jake y a Leah no había tenido hermanos mayores ni pequeños y se sentía bien tenerlos, era una relación y un lazo afectivo muy hermoso que yo agradecía mucho tener en mi vida, en cambio en ciertos momentos como este y en cuanto a chicos se refería la sobreprotección "hermano-mayor" de Jacob era algo molesta, sabía que solo actuaba así porque se preocupaba por mí, pero no sé por qué me cabreaba imaginarme que pudiera hacerle algo malo a Jared.

-Guárdate las amenazas Jake, no tienes motivos-quizá eso había sonado demasiado a un reproche porque Jake alzó sus cejas con una expresión sorprendida ante mi tono de voz. Pero es que él no iba a tocar a Jared, ni si quiera iba a amenazarlo porque yo no lo iba a permitir.

-Ese tipo está saliendo con mi hermana pequeña- se defendió con obviedad- creo que esa es una buena razón-

-¡No estamos saliendo! -repetí con voz cansada por enésima vez mientras elevaba las manos alterada.

-Bueno, pero tiene algo contigo-confirmó y yo prácticamente ya me di por vencida…

-Solo amistad, pero y si tuviéramos algo más ¿qué?-sonrió ante mi sugerencia, pues él me conocía muy bien y sabia que acababa de "admitir" diciendo eso que Jared y yo puede que tuviéramos algo más que entre nosotros, que sí que ocurría algo más.

-Entonces creo que sería una razón más que suficiente para partirle las piernas o cualquier otra parte de su anatomía- puse mala cara -vamos Bells, no te enfades, pero es que no quiero que nadie te haga daño-Jared no me haría daño añadí para mi misma

-Awwww, ¿por qué eres tan sobreprotector a veces?-, puse cara tierna y él bufo

-No soy sobre protector- protestó negando

-Sí que lo eres-lo contradije poniéndome en pie sobre la mesa y bajando de un salto a la banqueta de madera para sentarme junto a él -y agradezco que te preocupes por mí, por eso te quiero tanto- me acerqué hasta él más y lo abracé pasando mis brazos por su cuello- pero estoy bien, y nadie me va a hacer daño.

-Eres muy joven para saber eso- dijo envolviéndome con sus brazos y estrechándome contra su pecho con mucho cariño

-Tú también lo eres, te recuerdo que solo eres un año mayor que yo, y yo soy muuuuucho más madura que tú, creo que en vez de cuidarme tú a mi debería cuidarte yo a ti- me reí a la vez que deshacía nuestro abrazo

-Lo dudo-, sonrió y después suspiró, -está bien, pero prométeme que tendrás cuidado-, exhaló, -hay demasiados cabrones sueltos por ahí-

-¿Te refieres a cabrones cómo tú?-, pregunté alzando las comisuras de mis labios

-Como yo-, repitió asintiendo con la cabeza mientras aun sonreía un poco

-Tranquilo tendré cuidado-, obviamente tonta no era, no iba a entregarle todo a un hombre de buenas a primeras, eso debía de ganárselo, y conmigo ninguno lo iba a tener fácil.

-Bien-, una sonrisa cruzó su rostro, -ahora vamos a dejar los temas serios, acabo de tener una idea-, dijo girando la cabeza y echando una mirada sugerente a la manguera de agua que había enroscada en la pared.

-Oh, no, no, no, no-, dije alejándome de él de un salto, -lo que quiera que sea que está pasando por tu cabeza está mal, muy mal-, la mente de Jacob podía ser bastante peligrosa cuando comenzaba a maquinar cosas y planes raros.

-¡Sí!, esto va a ser genial y te prometo que si te unes a mi no saldrás herida-, se levantó de un brinco y se acercó hasta mí

-¿Qué quieres hacer?, ¡hace frío para mojarse!-, protesté. A ver, vale que no hacía un frio de invierno para morirse, pero joder acababa de llover y el aire que corría era bastante fresco por lo que dudo que a alguien le apeteciera empaparse justo ahora.

-Llama a Leah, le vamos a dar un bañito, lleva toda la tarde ahí acostada-, señaló la puerta trasera de la casa con la cabeza-, seguro que esto la espabila-, dijo riéndose él solo, ¡que se estaría imaginando!, seguro que era algo bastante parecido a lo que imaginaba yo, y aunque él se estuviera riendo como si se tratara de un perfecto plan malvado, yo por dentro estaba temblando de miedo al visualizar en mi imaginación a una cabreadísima y empapada Leah asesinándonos con algo más que con la mirada.

-Se va a enfadar mucho-,murmuré observando cómo se acercaba a la manguera y comenzaba a desenrollarla, por el camino pisó algo de barro que había en el suelo, cerca de donde se encontraba la manguera, pues en los pocas zonas donde no había hierba, la tierra estaba encharcada formando pequeños espacios de barro. -Y nos va a matar-no era una suposición sino una afirmación, estaba segura de que nos iba a estrangular si la mojábamos y más con lo friolera que era Leah que parecía necesitar siempre una chaqueta.

-Da igual- fue su pobre y poco convincente contestación.

-Así seguro que me convences de hacerlo- bromeé

-Sé que me vas a ayudar, te encanta hacerle bromas a Leah tanto como a mí-se colocó detrás de la pared arrastrando la larga manguera con él.

Era cierto, no valía la pena negarlo, gastarle bromas a Leah era divertido aunque luego ella sabia vengarse muy bien, quizá fuera por eso que sentía que esto nos iba a acabar costando muy caro.

-Llama a Leah y cuando salga le das al grifo-, me indicó mirándome con una gigantesca sonrisa en sus labios, parecía estar más emocionado que cuando condujo por fin la amada moto que él tenía desde los 16 años, bueno igual no tan emocionado pero realmente se le veía eufórico. Reí y asentí con la cabeza pensando en lo tontos e infantiles que podíamos llegar a ser Jacob y yo a veces.

Fui corriendo hasta la blanca puerta con cristaleras que daba al pasillo interior de la casa, donde se encontraban las escaleras para subir a la segunda planta, y la abrí gritando el nombre de Leah.

-¡Leah!-, la llamé un par de veces más a todo pulmón ya que estaba segura que debía de tener el volumen del televisor muy alto, o al menos lo suficiente como para no oír a nadie y centrarse solo en la tele.

-¡Ahora no puedo!-, me respondió después de un rato en el que creí que me vería obligada a entrar a la sala de estar para que me escuchara.

-¡Vamos Leah, ven!, ¡tienes que ver esto!-, sabía que como no hubiera algo aquí fuera que verdaderamente le interesara no iba a salir. Vamos Bella, piensa algo rápido. -Tyler y la hija mayor de la señora Adams se están liando en la esquina -, grité no tan alto, -en serio, tienes que verlo-

-¿QUE?! ¿EN SERIO?-, escuché como corría hacia mí con pasos ligeros provocando que el suelo de madera temblase, sonreí al puro estilo de, ¡siempre supe que era un genio!, nombrar al chico que le gustaba a Leah siempre funcionaba, era tan pero tan fácil de engañar a veces, mi inocente hermanita. Volví a reír silenciosamente, -tengo que ver eso-gritó medio histérica, yo corrí mientras tanto hacia el grifo de la manguera, y cuando Leah estuvo lo suficientemente cerca Jake se puso a contar con los dedos hasta 3 para indicarme cuando debía de abrir la llave del agua.

Primero me mostró tres dedos, después dos y luego uno antes de sonreír ampliamente para después gesticular un "abre" con la boca que me indicó lo que tenía que hacer. Giré el grifo de metal con agilidad, pasaron unos segundos y el agua empezó a correr avanzando por la manguera con rapidez, justo cuando Leah salió a la calle, descalza, totalmente despeinada por haber pasado horas y horas acostada en el sofá, probablemente sin parar de moverse, y vestida con un cómodo pantalón de chándal y una fina camiseta, el agua salió a presión por la boquilla de la manguera que Jake sostenía con ambas manos y que apuntaba directamente a Leah, la cual en cuestión de segundos terminó completamente empapada.

Lástima que todo hubiera sucedido tan rápido, pues hubiera dado lo que fuera por qué hubiera ocurrido como en las pelis de comedia, a cámara lenta y así poder haber disfrutado más de como Leah había llegado al jardín, había mirado a todos los lados confusa esperando ver a Tyler, después como no lo veía sus ojos se habían fijado en la cara de Jake que la miraba burlón con una sonrisa malévola en la cara y, sorprendida, había mirado la manguera con la que este la apuntaba abriendo la boca y los ojos exageradamente, supongo que estaba a punto de ponerse a protestar o a mandarnos a la mierda pero no le había dado tiempo ya que el chorro de agua fría había impactado en su cara provocando que cerrara los ojos inmediatamente soltando un chillido por la sorpresa al sentir el agua tan fría sobre ella, y se diera la vuelta con rapidez provocando que también se empapara la espalda entera y su ropa acabara completamente mojada y goteando gotitas de agua al suelo donde ya se había formado un pequeño charco. Después se había volteado, y su cara había adquirido un color violeta bastante fuerte que en dos segundos se había convertido en un rojo carmesí que reflejaba un cabreo impresionante que hacía que en mi cabeza algo, que después me di cuenta que era mi instinto de supervivencia, me gritara ¡Bella, corre! ¡AHORA!

Pero no pude correr, pues los temblores que se apoderaban de mi cuerpo y que hacían que el estomago me doliera no me permitían hacer nada más que reír, reír y reír aun más y más fuerte.

Esto era mejor que en las películas de risa, verlo en directo y sin actuar era mil veces mejor y más bueno. Nunca imaginé como en un segundo alguien podía experimentar tantas emociones, primero la confusión, después la sorpresa y finalmente el enfado, había pasado rápidamente por la cara de Leah en menos de lo que dura un latido.

Cerré solo un poco el grifo, como pude, ya que no alcancé a mas pues me tiré al suelo a seguir riéndome como una loca desquiciada. No me importó llenarme de tierra o hierba, solo me importaba no morirme de la risa, ¡Maldita sea, es que había sido demasiado bueno!. La cara de Leah, dios su cara, ¡la cara que había puesto había sido lo mejor de todo!

A lo lejos también escuchaba como Jacob se carcajeaba a lo grande de su hermana, y yo quise seguir mirando a Leah pero las lágrimas que incluso me caían por los ojos de tanto reír me lo estaban impidiendo. Aun así y aunque me parecía imposible intente calmarme un poco y dejar de reírme como si de verdad se me hubiera ido la pinza para mirar a Leah quien asesinaba con la mirada a Jacob con una expresión feroz y colérica.

Comencé de nuevo a reírme, ahora de la nueva expresión de su cara, llamando la atención de mi hermana que desvió la vista de Jake para mirarme a mí. Creo que este era el momento correcto en el que debía de sentir miedo pero por alguna absurda razón mi cerebro aun no reaccionaba a eso ya que yo continuaba riendo a mandíbula batiente sin poder parar.

-Sois unos… -apretó los dientes y se quedó callada para después sonreír de forma sombría. Oh, Oh. - os vais a enterar…. -advirtió mientras se acercaba a Jake que también se estaba destornillando de la risaapoyado en la pared, quizá fue porque estaba demasiado distraído descojonándose que no se dio cuenta como Leah se le echó encima y le intentó quitar aquel largo trozo de goma verde por el que aun salía agua.

Algo hizo "clic" en la cabeza de Jacob ya que con rapidez intentó que Leah no le quitara la manguera o acabaría él también mojado, pero no lo consiguió pues Leah siempre había tenido la cualidad de ser muy rápida, por lo que Jacob terminó igual que ella en pocos minutos. Calado de los pies a la cabeza.

Yo reí aun más, y cuando Jacob me miró pidiendo ayuda, me mordí los labios intentando aguantar la risa pero fue algo inútil. Es que verlos ahí, a los dos revolcándose en el suelo y peleándose por coger la manguera era demasiado para mí, además se estaban poniendo hasta arriba de barro a causa de los charcos de agua que se habían formado en torno a ellos y que habían mojado la hierba y calado la tierra.

Jake había cerrado los ojos y la boca haciendo extraños gestos con su cara ya que Leah le había puesto la manguera de lleno en toda la cara mientras ahora era ella la que sonreía disfrutando del dulce sabor de la venganza.

Jacob abrió un ojo como pudo para, a continuación, y con toda la rapidez que pudo, ponerse encima de Leah y tomar él la manguera.

Y lo que sucedió después pasó muy rápido, solo sentí como el agua corría por mi cuerpo cuando Jake me mojó a mí también, ¡pero será traidor!, bueno, aunque yo lo había traicionado antes cuando Leah lo había atrapado no yendo a socorrerlo y quedándome aquí, sentada y riéndome… así que creo que me lo merecía, pero no me iba a quedar ahí como si nada mojándome entera porque el agua ¡estaba helada!

Me levanté como pude, mientras Jacob me seguía mojando entera y reía junto a Leah, para ir e intentar cerrar el grifo que tenia a dos pasos de mí, pero cuando le di a la llave en vez de cerrarlo, ¡lo había abierto más!, y ahora el agua salía en más cantidad y con más fuerza contra mí. ¡Pero seré gilipollas!

Intenté actuar rápido y cerrar hacia el lado correcto, es decir el opuesto, el grifo pero entonces el chorro de agua me dio en la cara y no pude ver nada más que agua en mis ojos que cerré lo más rápido posible. Capullos.

Mientras ellos dos seguían mojándome y burlándose, en esta ocasión de mí, corrí hacia el lado opuesto al que estaba la manguera y cuando el agua me dejó de golpear la cara y empezó a darme en la espalda, abrí los ojos y comencé a correr hacia ellos para después tirarme sobre Jake aplastando aun mas a la pobre Leah que se encontraba debajo de él.

Ese fue el momento en el que los tres empezamos como tontos una estúpida pelea por quitarnos la manguera y mojarnos unos a otros mientras nos revolcábamos en el barro. Mi pelo y el de Leah estaban completamente pringados de tantas vueltas que estábamos dando contra el suelo, ummm eso me iba a costar quitármelo, necesitaría una larga y buena ducha. Intenté coger un pequeño puñado de barro del suelo, que había entre la hierba y se lo estruje a Jacob en la cara riendo

-No acabas de hacer eso-dijo Jacob limpiándose la cara. Parecía incrédulo

-Lo acabo de hacer-dije sonriendo con un brillo malicioso en los ojos antes de que inesperadamente algo húmedo y viscoso, que identifiqué como barro espeso y asqueroso, cayera sobre mi cabeza y descendiera por mi frente. Llevé mis manos hasta ahí y pasé los dedos por mi piel quitándome aquello sucio y mojado, al mirarlos estos estaban llenos de oscura tierra mojada por lo que los llevé apresuradamente hasta la cara de Leah mientras le sonreía y antes de que ella pudiera evitarlo los apreté contra su mejilla dejando a la vez limpios mis dedos y a ella con rastros de barro que ensuciaron aun más su rostro.

-Así estás más guapa-le guiñé un ojo

-Pues tu no-dijo escupiendo tierra, -jolín Jacob, eres estúpido me has metido barro hasta en la maldita boca-, le dio un empujón tirándolo al suelo y cogiendo mas barro para arrojárselo a la boca tal y como él le había hecho antes a ella, durante nuestra broma, cuando estaban peleando ellos dos solos y yo estaba feliz y con mi ropa seca riéndome de ellos. Estúpido Karma. -Por cierto Bella así estas mejor -dijo volviéndome a mojar con la manguera la cara y quitándome el barro. Y por alguna razón, muy estúpida y nada inteligente, abrí la boca para decirle que parara y me tragué todo el agua que pude y más.

Como pude y al azar tanteé con mis manos mientras tenía los ojos cerrados y la cara llena de agua hasta dar con la manguera y quitársela a Leah para tirarla lejos. Cuando escuché como cayó al suelo con un sonido ahogado y limpio pude abrir los ojos poniendo las manos en alto.

-Tregua, tregua… -supliqué sonriendo,-creo que ya hemos tragado suficiente agua y tierra-

-Deberíais tragar más por cabrones, joder tíos- refunfuñó Leah, no obstante ya no parecía estar tan cabreada, aunque sabía que habernos mojado no había sido suficiente para "devolvernos" la pequeña broma que Jacob y yo le habíamos hecho y que por lo tanto ella se vengaría después de esto. Siempre se vengaba de las "bromas inocentes" que Jacob y yo le hacíamos, igual que cuando Leah y yo le hacíamos algo a Jake y él también se vengaba, o cuando ellos dos se aliaban y la víctima de las bromas era yo, pues también se las devolvía. Éramos realmente idiotas, pero admito que al menos nunca nos aburríamos.- ¿De quién ha sido la idea esta vez?

-De ella-me señaló Jacob mientras se quitaba el barro de la cara.

-De él- lo apunté hablando también a la vez, ¿me acababa de acusar?, será cobarde... Entrecerré los ojos y le saqué el dedo corazón de la mano derecha. Leah bufó y nos dio un empujón a cada uno tirándonos al suelo lo que provocó que mi espalda tocara la fría hierba y que la de Jacob hiciera lo mismo.

Escuchamos un carraspeo desde la puerta que me hizo incorporarme y mirar hacia el lugar de donde provenía el sonido al igual que mis dos hermanos.

Y ahí estaba mi padre, en el umbral de la puerta exterior, con una expresión cansada pero divertida, esto con el tiempo había dejado de sorprenderle, y junto a él estaba Sue poniendo los ojos en blanco mientras mantenía los brazos cruzados.

Se notaba que estaban ya bastante acostumbrados a esta clase de comportamiento entre nosotros. Era increíble que con lo sensatos que éramos para otras cosas, y sobre todo yo, al final acabáramos así. Jugando en el barro. Daban ganas de reír, teníamos que lucir tan infantiles…

-Son como críos-comentó Charlie rodeando a Sue por los hombros mientras nos miraba vestido con su uniforme de policía como era habitual a estas horas de la tarde pues acababa de llegar de trabajar. ¿Tan tarde era ya? Mire el cielo y me sorprendí al ver que el sol ya casi no se veía, eso me llevó a preguntarme cuanto tiempo habríamos pasado haciendo los gilipollas revolcándonos en el suelo.

-A veces me sorprende que tengan de 15años para arriba… - murmuró Sue de acuerdo con Charlie. -en ocasiones pienso que deberían de estar en una guardería o algo similar, y no en el instituto- repuso simulando una falsa cara de preocupación. Los tres los mirábamos atentamente escuchando como hablaban con tranquilidad ignorando que estábamos presentes.

-Un día podríamos llevarlos- ofreció Charlie mirando nuestras ropas. -¿Por qué estáis mojados y llenos de barro?-preguntó sin entender, esperando nuestra "sorprendente" respuesta

-Porque este par de cabezas huecas no tenían nada que hacer y cómo se aburrían han decidido jugar a mojarme y claro mama no pretenderás que yo me quede quieta así que…-empezó a decir Leah gesticulando con las manos y medio renegando.

-Jacob, cariño, ¿en serio tienes 17 años?- cortó Sue a su hija poniendo los ojos en blanco para después mirar a Jacob incrédula

-Físicamente si, mentalmente tiene 2-respondí yo riendo sonando totalmente convencida

-¡Eh!, que tú has estado encantada de ayudarme- me dio un codazo en las costillas y cuando iba a devolvérselo Sue volvió a llamar nuestra atención

-Está bien chicos, está bien, no hace falta que digáis más, voy a hacer la cena, subid y duchaos- dijo con voz autoritaria así que nos pusimos en pie andando hacia la entrada de la casa,-pero antes-, alzó una mano deteniéndonos, -quiero que arregléis todo esto, me gustaría que este jardín volviera a ser un ordenado y limpio jardín- dijo antes de voltearse y entrar a la casa seguida de Charlie que también nos dijo que recogiéramos la manguera y limpiáramos un poco todo lo que se había llenado de barro por nuestra culpa.

-¿Cuándo crees que maduraran?- fue lo último que escuchamos decir a Charlie, que iba hablando con Sue, antes de que entrara completamente en la casa perdiéndolo así de vista por lo que no alcanzamos a escuchar la respuesta de Sue.

Leah, Jacob y yo miramos a nuestro alrededor, y puf, sí que habíamos hecho un poco de desastre ya que todo el jardín estaba aun más encharcado que cuando había llovido antes, cualquiera que viera esto creería con facilidad que acaba de caer una gran tormenta.

La manguera estaba desenrollada por todo el jardín y aun salía un hilo de agua por ella, el balón que había estado usando Jake había pasado de ser blanco a marrón oscuro y nuestras ropas daban verdaderamente asco.

Nos miramos entre nosotros y los tres estallamos en carcajadas. Nuestros aspectos eran de risa, lucíamos horribles.

Charlie tenía razón, ¿Cuándo maduraríamos?

No lo sé, de momento creo que éramos incorregibles, pero ¿a quién le importaba?

Fin del Flash Back.

No fue hasta que abrí los ojos volviendo a la realidad que me di cuenta de que se había formado una tonta sonrisa en mis labios al recordar esos instantes vividos en esta casa con Leah y Jacob. Habían sido demasiados y muy buenos los momentos que pase con ellos, y he de admitir que también hubo malos pero sin duda los buenos abundaban más que los malos.

Dios, con 16 años era toda una cría, y cuando estaba con Jacob aun más, ¡era una mala influencia para mí!. Hacia muchas tonterías con él pero admito que me divertía lo nunca escrito. Era irónico que luego resultara ser yo lo suficiente madura como para tener que darle a Jacob, que era un año mayor que yo, lecciones de "como se debía tratar a una chica" . Esos eran los momentos en los que, a pesar de hacer muchas gilipolleces con Jacob y a veces con Leah también, mi madurez salía a flote. Madurez que por algún inusual motivo había tenido siempre.

A veces creía que el hecho de que hubiera madurado antes de lo normal se debía a que mis padres se habían divorciado, aunque más bien lo asociaba a haber crecido con Renee, pues aunque ella era una buena madre tenía la mentalidad de una niña ya que era tan inocente, risueña y cariñosa como una.

Fue una suerte que encontrara a alguien que la complementara tan bien como Phil, ya que gracias a él se puede decir que la vida de mi madre dejó de estar un poco patas arriba.

Él se convirtió en la parte "seria" que Renee necesitaba en su vida, en la parte madura que ella no tenía y que yo había heredado definitivamente de Charlie y no de ella.

Mi madre y Phil se habían convertido en una sola persona con el tiempo, ambos se necesitaban y querían, porque sí, sorprendentemente mi madre había encontrado el amor verdadero y había comenzado a vivir en su pedacito de cielo que bien merecido lo había tenido después de tantos chascos que se había llevado en su vida, y sobre todo en el amor por ser tan confiada y soñadora. ¡Y es que a veces vivía de verdad en una nube!

Y pensar en el amor, me recordó a Jared, hacia tantísimo tiempo que no sabía nada de él. No niego que no fuera alguien importante en mi vida, porque sí que lo fue, la primera vez nunca se olvida ¿no?, y Jared fue justo eso, mi primera vez, mi primer suspiro y mi primera ilusión.

Pero no fue mi primer amor, aunque así lo llegase a creer en ese entonces, lo que sentí por Jared no fue amor, o al menos no el tipo de verdadero amor que en este momento conocía, y eso ahora, después de tantos años lo sabía con clara seguridad pues lo que sentí por él no se puede comparar en lo más mínimo con el amor que siento por Edward, pues lo que siento ahora es algo demasiado diferente a lo que sentí con Jared, algo tan grande, tan difícil de describir pero a la vez tan obvio… Algo que solo ese hombre de ojos verdes con el que me iba a casar me había hecho sentir.

Edward Cullen fue, y es, mi primer, único y verdadero amor, por lo que supongo que Jared fue mi único "amor" adolescente, aquel a quien le entregué mi virginidad, y el único novio que tuve en el instituto. Lo que tuvimos fue algo hermoso por eso a pesar de que él no fuera el amor de mi vida siempre le voy a guardar un bonito recuerdo en mi memoria.

Me trató bien y me valoró, y eso es algo que no voy a olvidar, realmente lo aprecio mucho como amigo, aunque jamás lo podría comparar con Edward, porque puf, Edward… él es mi pasado, mi presente y mi futuro, es mi todo, mi vida entera, quien provoca que miles de mariposas revoloteen en mi estómago cada día, quien llena mi pecho de orgullo, quien llena mis días de luz, mi vida de felicidad, quien me sostiene, el que cuando estoy triste llora conmigo y me saca una sonrisa, el que me abraza y me protege cuando tengo miedo, el que me consuela, el que me despierta con besos y me susurra palabras bonitas al oído, el que me hace temblar cuando me toca, el único que me ha hecho sentir amor, el más puro, maravilloso y verdadero amor.

Edward era el príncipe azul que pensé que jamás existiría, y que aunque había llegado con ganas de llevarse a la princesa antes de tiempo a la cama y con los humos algo subidos siendo totalmente insoportable y estúpido, había sido lo más extraordinario y asombroso que me había ocurrido. Eso y mucho más era Edward Cullen para mí.

Puse cara de horror al recordar nuestro primer encuentro, nos conocimos de la peor forma posible, casi lo mato aquella noche en su fiesta de graduación, me pareció un tío tan prepotente que me dieron ganas de hacerle muchas cosas, y para nada eran buenas.

Puede que no lo aceptara hasta mucho más tarde pero la verdad es que Edward sí que me gustó la primera vez que lo vi, no me había resistido a su encanto y, como otras tantas, babeé por él nada más verlo, solo que claro su estúpida personalidad egocéntrica me incitó a odiarlo. ¡Es que se portó como un patán aquella noche!. Pretendía realmente acostarse conmigo, así como si él fuera el rey del mundo que cuando algo quería algo tomaba, sí o sí. Y aunque esa noche me cabreé mucho y tuve que pararle los pies, reconozco que ahora me causaba gracia recordar la cachetada que le di, que por cierto fue la primera pero no la única, o como le tiré la bebida en la cara, ¡eso fue lo mejor!, le estuvo muy bien, lo merecía.

Jasper aquella noche prometió presentarme a su mejor amigo, y aunque al final no tuvo oportunidad de hacerlo, el destino se encargó de que conociera a Edward sin necesidad de que nadie interviniera. Recuerdo como por un momento odié conocerlo y maldije haber asistido a esa fiesta, que al final había resultado ser en realidad una suerte, y una muy acertada casualidad del destino.

Volví a mirar distraída aquel patio en el que aun estaba ese gigantesco árbol que probablemente llevaría décadas en este solar, y que era lo suficientemente alto como para alcanzar e incluso superar la altura del tejado de la casa. Sonreí al recordar todos los buenos momentos que ese árbol me había dado pues con 17 años, para Leah y para mi había resultado ser de gran utilidad tener un árbol junto a la ventana de mi habitación.

A la loca de Leah un buen día se le ocurrió la que probablemente fue la mejor de sus ideas, aun recuerdo su amplia sonrisa mientras me contaba su maravilloso plan, la seguridad con la que me "sugirió" que por las noches podríamos dejar mi ventana abierta y así podríamos salir y entrar de la casa los sábados por la noche sin que Charlie y Sue se dieran cuenta, sin horarios…. ¡Era absolutamente genial! Gracias a eso Leah y yo tuvimos unas cuantas escapadas bastantes divertidas, incluso Jake usó mi habitación para salir de la casa algunas noches e irse quién sabe a donde… aunque, bueno, yo me lo imaginaba muy bien, ¡cabrón rompecorazones! Verdaderamente agradezco que Vanessa lo cambiara, porque en el aspecto del amor, había sido "algo" capullo.

Yo adoraba a Jake pero muy a mi pesar formaba parte de los tres capullos mas cabrones rompecorazones de tías del mundo. Emmett, Edward y él. Esos eran los tres tíos de la lista negra, y sin duda Edward fue el que ocupaba el puesto número uno. Tenía gracia que Jake en su momento me hubiera consolado a mí por haberme enamorado de un capullo cuando él con muchas chicas también lo había sido, pero claro yo era su hermana, así era como él me veía y por eso era distinto, conmigo se comportaba de forma protectora.

Por suerte los tres grandes capullos universales más cabrones que había conocido en mi vida habían cambiado, y mucho. ¡El único que se libraba era Jasper! Pero él era totalmente diferente, Jazz siempre había sido dulce con todas las chicas, siempre había sido simpático, amable y divertido. Él fue el primer chico que conocí en Chicago, fue mi primer amigo en aquella gran ciudad, y eso difícilmente era algo que se olvidaba. Se comportó muy bien conmigo y me ayudó mucho…

Luego conocí a las chicas, a mis amigas. Ellas fueron geniales conmigo desde el primer momento, sabía que no me equivocaba al creer que eran buenas chicas y al confiar en ellas. En Chicago no solo había encontrado a Edward, aunque esa sí era la razón obvia por la que me quedé a vivir allí, si no que también había cultivado buenas y grandes amistades, tanto fuera como dentro de la universidad, había encontrado un círculo de amigos realmente maravilloso con el que me encantaba pasar mis ratos libres.

Me alejé de la ventana para dirigirme al otro extremo de la habitación y subir la persiana de la otra ventana, la que, a diferencia de la anterior, daba a la parte delantera de la casa permitiendo así que el dormitorio quedara más iluminado aun. En realidad le había pedido a Edward que me despertara temprano porque esa mañana tenía miles de cosas que hacer y no solo para que me diera mi beso de buenos días aunque, ¿para qué negarlo?, sí en parte sí que había sido para eso, pero era su culpa pues me tenía demasiado consentida y malacostumbrada, así que no le iba a permitir irse sin que me diera mi ración de besos matutinos a los que ya tan acostumbrada me tenia.

¡Diablos! Adoraba esa forma cariñosa y tierna que tenia de darme los buenos días, sin embargo, esta mañana yo había estado algo más juguetona con él, pero es que no me había podido resistir a "jugar" un poco cuando había abierto los ojos y había visto su carita de sueño con esa sonrisa suya perfecta que siempre me regalaba incluso en los peores momentos como el de esta mañana, en el que él parecía estar bastante cansado.

Pobre, sabia cuanto odiaba madrugar y en especial los fines de semanas. ¡Era un perezoso!, y yo me solía meter con él por eso.

Saqué la maleta de debajo de la cama y la abrí en medio de la habitación. Mientras recogía el pijama de Edward que estaba sobre la cama y lo guardaba en dicha maleta me puse a pensar en que mi intento de madrugar más esta mañana se había ido a la mierda en el mismo instante en el que Edward se había marchado, pues incapaz de creer poder mantenerme en pie y con los ojos abiertos tan temprano había decidido volver a intentar sumergirme en el mundo de los sueños y había sido incapaz de levantarme de la cama hasta una hora después, es decir hasta ahora.

Hice la cama en unos minutos y después me dirigí al armario para coger algo de ropa, cuando lo abrí y vi toda la ropa amontonada me pregunté por qué coño a veces era tan desordenada, creo que esto mejor lo ordenaría después de desayunar ya que mi estomago estaba comenzando a hacer ruidos muy raros. Tomé unos pantalones vaqueros largos y la primera camiseta que pillé y me fui al baño, donde tomé una ducha rápida para después vestirme apresuradamente, luego dejé mi pelo suelto y mojado peinándomelo solo un poco con las manos. Ya me lo arreglaría mejor después para irme al aeropuerto.

Volví a la habitación después de asearme un poco más y guardé mi pijama también junto al de Edward para después ponerme unas sandalias planas muy simples y bajar a desayunar a la cocina. No tenía ni idea de sí Sue había despertado, pero supuse que así seria ya que ella solía madrugar siempre y además, si no recuerdo mal, ella acostumbraba a levantarse a esta hora a menudo para hacer las tareas del hogar.

Y no me equivoqué ya que en la cocina estaba ella, preparando un delicioso desayuno que olía demasiado apetecible para mí con lo hambrienta que me encontraba.

-Buenos días Sue-entré en la cocina saludándola con una sonrisa de oreja a oreja que ella me correspondió cuando se volteó a mirarme

-Buenos días cariño- dijo mientras yo me acercaba para ver qué era eso que estaba poniendo en un plato y que olía tan bien

-Mmmm… ¿croissants de chocolate?–Me relamí los labios cuando ella asintió sonriendo ante mi gesto

-También hay fruta y magdalenas por si lo prefieres- bromeó, me conocía demasiado bien como para saber que el dulce me perdía más que cualquier otra cosa

-Ummm, creo que me quedo con uno de estos-

-Los acabo de comprar en la panadería, están recién salidos del horno- me guiñó un ojo mientras los servía en la mesa. Yo me preparé un café con leche para acompañar a mi sabroso desayuno.

-¿Me podrías preparar a mí otro café Bells?- me pidió con amabilidad y yo asentí con la cabeza

-Mejor prepara tres- dijo la voz somnolienta de Leah que apareció de repente por la puerta de la cocina bostezando y con una cara de sueño que no podría disimular aunque quisiera. Vestía muy cómoda y simple, pues se había puesto unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta blanca con letras acompañados por unas sencillas sandalias–Por cierto buenos días a las dos- volvió a bostezar estirando los brazos sobre su cabeza

-¡Leah, no hagas eso!, es de mala educación- la reprendió Sue. Yo aun estaba sorprendida, ¿en serio estaba Leah levantada a las…? miré el reloj de la cocina, ¿a las 9 y cuarto de la mañana? Wou. En serio esto era un milagro.

-¿Qué haces despierta a estas horas un Domingo? ¿No me digas que no podías dormir?- bromeé terminando de hacer los cafés para a continuación ir sirviéndolos en tres tazas de porcelana.

-Sí que podía dormir- me respondió haciéndome burla. Bueno al menos estaba lo suficientemente despierta para comenzar a bromear, eso era buena señal, puede que no se quedara dormida sobre el desayuno, -de hecho estaba muy a gusto en la cama soñando con angelitos y florecillas amarillas- se burló de ella misma, y yo sonreí, por dios Leah jamás soñaría eso. Sus sueños eran de otro tipo. Negué con la cabeza quitando determinadas imágenes que no quería tener de Leah y ella rio a sabiendas de lo que estaba pensando. -En realidad me he levantado porque quería desayunar con vosotras, ya que tú-, me señalo con la cabeza despreocupadamente, -te vas esta tarde y yo me voy mañana temprano a Italia, por lo que quería tener un desayuno familiar- rió algo avergonzada. Awwww, demasiada ternura para ser cierto, -además quería compensarte, ya que no estuve para recibirte cuando llegaste pues al menos voy a estar para despedirte- me sonrió

-Ohhh Lee, que tierna puedes llegar a ser cuando quieres- me lancé a sus brazos dándole un fuerte abrazo

-Claro, si es que teniendo tanta miel a mí alrededor este fin de semana, me he acabado contagiando. Mierda, ¿qué me está pasando?-se quejó deshaciendo nuestro abrazo y yo reí pues al final ella siempre acababa poniendo esa cara que decía "Soy una chica dura". A veces, y aunque ella odiara mostrar esa faceta suya, deseaba que ella dejara ver más a menudo todo lo tierno y dulce que llevaba dentro.

-Pues menos mal, ya era hora de que se te pegara algo bueno de tu querida hermana-

-¿Quién ha dicho que sea bueno?-fingió horror, -¡Edward y tu sois demasiado pegajosos!, me lo estáis pegando… Joder, un día de estos vomitaré-, se puso las manos en la boca y fingió estar a punto de vomitar realmente

-Aggg… eres imposible, siempre sabes arruinar un buen momento- le di un suave empujón en el hombro

-No, yo soy genial abejita- rodé los ojos

-Igual muchas gracias Lee- le agradecí, pues me había parecido un buen detalle que ella quisiera aprovechar la mañana conmigo y con Sue, y más aun sabiendo lo que le costaba a Leah levantarse a estas horas.

-Lo sé, lo sé, debes sentirte privilegiada abejita, esto no volverá a suceder probablemente en muchos años- dijo pensativa al referirse a su madrugón de esta mañana, - … emmm bueno no, en realidad no va a volver a suceder nunca-, rió al asegurarlo. ¡De verdad, ella no soportaba levantarse antes de las 12 del mediodía!, siempre había sido así y creo que siempre seguirá siendo así por mucho tiempo. Solo se levantaba temprano cuando tenía que trabajar o viajar y eso siempre la ponía de mal humor aunque por suerte su humor mejoraba cuando recordaba lo mucho que amaba su trabajo.

-Oh, claro me siento tan privilegiada alteza- le hice una reverencia burlona y ella me sacó la lengua.

-Os voy a echar tanto de menos, a las dos- dijo Sue llamando nuestra atención a la vez que nos observaba emocionada, con una mirada tierna que me llegó al corazón.

-Mamá, ¿no te irás a poner sentimental ahora verdad?- dijo Leah divertida, como siempre quitándole seriedad al asunto, ¡que insensible podía ser esta chica!

-No es que me ponga sentimental, es que os vais las dos, y la próxima semana Charlie y yo nos vamos a quedar demasiado solos- suspiró profundamente, -me había acostumbrado a tus gritos de nuevo cariño- le dijo a Leah y las dos reímos, -la casa va a quedar desierta sin mis niñas de nuevo.

-De niñas tenemos más bien poco ya- comentó Leah con voz más despierta, -¿ves esto que tiene aquí Bella?- dijo detrás de mi espalda, justo antes de que, con gran rapidez y destreza, sintiese como sus manos se posaban en mis pechos y los agarraban con confianza. ¡Oye que son míos! ¡Tú no te cortes ¿eh?! pensé con diversión, estas cosas en ella no es que me asombraran mucho… -Bien, pues que estén así de desarrollados significa que de niña no tiene nada- dijo Leah soltándome los pechos y riendo a carcajada limpia mientras yo la miraba con cara de "estas mal, muy mal de la cabeza"

-Ya lo sé- se entristeció Sue, aunque una tímida sonrisa bailaba en sus labios al ver la "demostración" con la que Leah había argumentado sus palabras, pero después esa pequeña sonrisa volvió a desaparecer.

-¿Era necesario eso?- enarqué una ceja sonriendo

-Es lo primero que se me ha pasado por la cabeza- se encogió de hombros divertida, - y Bells, sabes que lo que pienso lo hago-rio-pero lo siento nena, no te hagas ilusiones, prefiero al género masculino- me sonrió y yo rodé los ojos, para nada sorprendida, sin embargo no pude evitar soltar una pequeña risita. Sinceramente, era la tía más chiflada del planeta.

-No le hagas caso Sue, sí la miras bien, Leah aun sigue siendo un bebe-, bromeé consiguiendo que la sonrisa de Sue reapareciera en su rostro. Siempre ocurría esto cada vez que había una despedida, Sue era muy maternal con Jacob, Leah y yo, incluso recuerdo que cuando me marché a la universidad estuvo llorando un buen rato antes de poder despedirse de mí sin formar un charco de agua salada a sus pies mientras Charlie la consolaba, y lo mismo ocurrió cuando Leah dijo por primera vez que se iba a modelar a Paris, o cuando Jacob dijo que se marchaba a Nueva York, a Sue, al principio, le costó horrores vernos marchar de casa, al igual que a Charlie, solo que mi padre se hacia el duro en muchas ocasiones, pero sabía que el fondo tenía las mismas o incluso más ganas de llorar que Sue, - pero si aun le tienen que hacer la comida porque no sabe cocinar- me burlé de ella intentando así quitarle hierro al asunto y, de paso suavizar la tristeza de Sue.

-Estúpida- me insultó mi querida hermana-no te metas con mis instintos culinarios aun latentes- dijo, y yo no pude hacer otra cosa más que reír

-Ves, toda una niña- le señalé mientras observábamos como Leah, después de su rabieta, cansinamente se arrastraba y se sentaba en la mesa de la cocina apoyando sus brazos sobre ella y enterrando su cara entre ellos.

-Vamos, dejaros de tonterías cúrsiles y vamos a desayunar, me estoy arrepintiendo de haberme levantado temprano- se quejó. Lo que yo decía, esta chica para joder momentos era perfecta.

-Leah te he dicho mil veces que no hagas eso en la cocina, ahí comemos y a nadie le gustaría encontrarse un pelo en la mesa- le volvió a decir Sue en tono autoritario haciendo que Leah bufara y se pusiera erguida en la silla como una niña pequeña.

-Nosotras también te vamos a echar de menos Sue, ¿verdad Leah?- dije, y ella asintió con la cabeza-,pero en unos meses volveremos a vernos, y créeme en dos días te darás cuentas que estarás mucho más a gusto sin la loca que tienes por hija- le sonreí intentando animarla y Leah volvió a entrecerrar sus oscuros ojos que decían con claridad "vete a la puta mierda Bella, yo no estoy loca". La conocía tanto que ya no hacían falta palabras para saber qué era lo que le pasaba por la cabeza en determinadas ocasiones.

-Tienes que llamarnos más a menudo a tu padre y a mi Bella- dijo Sue, ahora sonriendo. Me alegraba haberla podido distraer, no me gustaba verla triste, aunque sabía que era imposible evitarlo porque nos quería demasiado, e incluso aunque yo no fuera su hija de verdad, me quería tanto como a Leah y a Jacob y le dolía tenernos lejos, pero ella sabía que era algo que no podía evitar,-y tú también Leah- le advirtió con el dedo

-Mamá, yo te llamo cada semana y no me dejas despegarme del teléfono durante una hora entera- sonrió- recuerda que por eso soy tu hija favorita- bromeó arrogantemente y yo reí, sí Jacob estuviera aquí se pondría a contradecirla inmediatamente alegando que él era el ojito derecho de Sue.

La mujer de mi padre negó con la cabeza dándose por vencida porque su hija era un caso sin remedio. Me acerqué a la cafetera para coger las tres tazas de café que había servido antes y llevarlas a la mesa donde, después de sentarnos las tres, comenzamos a desayunar.

Estuvimos hablando de cosas triviales durante el desayuno acompañadas con alguna que otra broma que había gastado Leah, propias siempre de su peculiar ingenio, que no descansaba ni cuando estaba medio adormilada.

Me estuvieron preguntando también por la boda y por como llevaba los preparativos, así que les dije la verdad, que aun no habíamos hecho mucho pues solo habíamos elegido la iglesia y un par de detalles más pero que todavía faltaban muchísimas cosas importantes por hacer y que no habíamos hecho porque solo hacia una semana que tomamos la decisión de comenzar a prepararlo todo.

A Sue le pareció una gran idea que Edward y yo nos casáramos en la misma catedral en la que se casaron sus padres, y la verdad es que yo también estaba emocionada ante esa idea, sabía que Esme, a la que aun no se lo habíamos dicho, le encantaría saber que su hijo se iba a casar en la misma iglesia en la que ella se casó con Carlisle, seguro que se sentiría conmovida con la idea.

También hablamos de Leah y de su trabajo, ella nos contó que la próxima semana estaría en Italia, ya que tenía un par de sesiones fotográficas en Roma y en Venecia para revistas bastante conocidas, que la siguiente semana estaría en Liverpool en un desfile benéfico, y unos días después tendría que tomar un avión a Toronto ya que también tenía compromisos en Canadá. Al parecer tenía el mes de julio bastante ocupado, pero ella parecía mostrarse muy contenta ante eso, y pues a mí me parecía algo muy normal, ella adoraba su trabajo y por eso lo hacía gustosa.

-Y, ¿no se supone que debes de tener algún tipo de dieta o algo similar?- comenté mientras hablábamos de su carrera profesional

-Se supone- dijo dándole un mordisco a su croissant

-Pero te la saltas- afirmé y ella sonrió

-Sí y no, a veces sí sigo la dieta pero otras veces simplemente no, además cuando estoy trabajando voy al gimnasio cada día así que no hay problema-

-Debería preocuparme por tu alimentación, pero por suerte sé que nunca vas a dejar de comer lo que te gusta y menos por un trabajo.- sonó muy convencida Sue cuando habló

-Exacto mamá- aseguró Leah tranquilamente y, gracias a dios, Leah no mentía y tenia las cosas claras, porque bien sabia por Rosalie que ser modelo podía parecer fácil pero era todo lo contrario, era un trabajo duro y a veces peligroso, sobre todo porque tenias que mantener tu físico "perfecto" y había tantas chicas que se obsesionaban con eso y terminaban con tristes enfermedades alimenticias, por eso era importante controlar muy bien ese ámbito y tener claro que con la salud no se juega, y eso Leah parecía saberlo muy bien, así que supongo que podíamos respirar tranquilos. Ella era una chica lista que sabía hacerse respetar y valorar por lo que no permitiría que le impusieran hacer cosas estúpidas.

-En una de las entrevistas que nos hicieron a un grupo de chicas y a mí nos preguntaron que si nos costó llegar hasta aquí- habló después de dar un sorbo al café que al parecer estaba demasiado caliente por que rápidamente alejó la taza de su boca y sacó la lengua dándose aire con la mano mientras murmuraba un "¡mierda quema!" para después continuar hablando- y yo solo pensaba en decir no, para nada, solo hice una prueba y tuve suerte, pero mi representante me prohibió decir eso- rió Leah

-Eso es cierto cariño, fuiste una chica afortunada- dijo Sue mordiendo una magdalena. Y ambas tenían razón, Leah solo estuvo estudiando un año después del instituto, empezó a estudiar derecho en la universidad de California, ¿impresionante eh? Leah abogada, sí, un poco increíble, pero solo fue eso, un año, después abandonó la carrera argumentando que no era lo suyo y se metió a trabajar en un bar exclusivo de Los Angeles que abría por las noches mientras estudiaba para sacarse un curso de estilismo que, la verdad, no le había servido para mucho.

A Leah le gustaba y le gusta mucho la fiesta, además era guapa, joven y tenía estilo, eso era lo que se necesitaba, así que entró de camarera en aquella discoteca, pero no era un discoteca cualquiera, era el tipo de local en el que en la puerta hay dos grandes y acojonantes guardaespaldas y al que además solo entras sí tú nombre está en una lista y sí has pagado mucho dinero por eso.

Así que un buen día, o mejor dicho una buena noche, se presentó un hombre vestido con un traje ante ella y le dijo que era preciosa, le dio una tarjeta y la fecha y la hora de un casting. Leah en ese tiempo, al igual que ahora, era toda una cabeza loca así que no se lo pensó dos veces y se presentó al casting y, ¡sorpresa! , la cogieron, ni ella se lo creía, estaba increíblemente contenta pues había conseguido un trabajo para el que no debía estudiar y que además le gustaba, pero no todo fue bueno en un principio, o al menos no para Sue.

Ella estaba verdaderamente asustada y para nada de acuerdo con qué su hija fuera modelo, tenía miedo, y ¿sí se metía en algo turbio?, ¿y sí le pasaba algo? No, realmente no fue nada fácil para Sue, ella tardó mucho en hacerse a la idea, pero al final se dio cuenta de que la compañía con la que trabajaba Leah era legal, seria y segura, así que una vez comprobó que, por decirlo de alguna manera, su hija iba a estar bien, comenzó a apoyarla en su trabajo. Trabajo que afortunadamente le iba viento en popa, pues en solo un par de años Leah ya era toda una profesional respetada y además bastante conocida.

-No todo el mundo tiene la misma suerte que tú has tenido Leah- dije bebiendo mi humeante café. ¡Umm adoraba el café!

-Lo sé, creedme cuando os digo que soy consciente de eso- comentó por un instante seria para después posar sus ojos en su madre, -y sí mamá, lo sé, fui muy impulsiva y confiada, pero a veces eso es lo mejor, si piensas mucho las cosas terminas por no hacerlas-

-Lo sé hija, pero debiste tener más cuidado, y al menos informarte donde te metías. Confiaste en un grupo de gente así porque sí y ¡te fuiste a Italia 14 meses y sin ni si quiera tener idea de a qué ibas exactamente, qué harías allí, ni con quien ibas a estar!-

-Sí que lo sabía, no soy tan tonta mamá y sí, estuve 14 meses en Italia, pero fue porque yo no sabía nada para ser modelo, tuvieron que prepararme-

-¿ibas a clases o algo así?- dije sorprendida

-Más o menos- respondió, -aunque creas lo contrario una modelo debe de tener cerebro y contar con una preparación profesional, no vale solo con ser guapa, o al menos la gente con la que trabajo lo maneja así, ninguna de mis compañeras es la típica rubia estúpida con una cabeza hueca, todas ellas son muy inteligentes, incluso algunas tienen una carrera estudiada solo que este mundo les gusta más- se encogió de hombros

-O sea, ¿qué si no eres capaz de decir algo con lógica no te cogen?- pregunté con interés

-Sí, tu por ejemplo abejita, aunque seas preciosa te falta cerebro, por lo tanto no das la talla -bromeó, aunque más que cerebro probablemente a mí me faltaría altura y belleza.

-Con una hija modelo tengo bastante para preocuparme- añadió Sue

-Tranquila, no es lo mío, prefiero los libros de literatura y la poesía- reí diciendo la pura verdad, ese mundo era algo que definitivamente no me gustaba, incluso la propia Rosalie decía estar bastante más a gusto ahora que solo se dedicaba a trabajar con Alice que antes cuando viajaba cada dos por tres, -no podría aguantar ese ritmo loco de vida que llevas Leah-

-A mí me gusta, conozco medio mundo y a mucha gente, sobre todo a chicos guapos- dijo sin pudor poniendo cara de pícara -eso es bueno, y sé muchos idiomas- añadió sonriendo de oreja a oreja mirando a su madre con cara de ángel -tiene cosas buenas-

-Pues yo odio que viajes tanto- frunció el ceño Sue, -en los aviones la comida seguro que es mala, además se tiene que dormir fatal, y tú pasas muchas horas dentro de ellos- dijo preocupada, -¿y sí una vez uno de esos se cae?- Leah movió una mano despreocupada.

-Ya hemos hablado de eso, no es para tanto, son bastante cómodos y la comida tampoco es tan mala-, dijo quitándole importancia, -y siempre nos tratan muy bien- dijo -además es parte de mi trabajo mamá-.

-Lo sé, lo sé, pero a veces aun no me acostumbro a verte en la tele o en revistas-

-Posando muchas veces en ropa interior o lencería-, reí y Leah me saco la lengua, por más que lo intentaba no conseguía avergonzarla como ella que con tanta facilidad lo hacía conmigo. ¿Por qué tenía que ser tan extrovertida y tan poco pudorosa?

-Sí, eso también- Sue hizo una mueca extraña que me hizo reír. A ella no le hacía mucha gracia eso de que su hija posara semidesnuda en alguna que otra ocasión.

-Mamá, pero si tienes una hija que además de ser simpática, encantadora, y un montón de adjetivos buenos que en este momento no me vienen a la cabeza, esta buenísima, ¡alégrate!-, rió sin pavor alguno dejando en la mesa la taza de café vacía

-A veces eso es lo que me preocupa, que seas demasiado guapa- Sue se levantó de la mesa y comenzó a recoger los platos y los vasos que ahora estaban todos vacíos porque nos lo habíamos comido todo entre las tres-

-¿Guapa?, mamá soy más que guapa, soy preciosísima- bromeó aun sentada frente a la mesa mientras yo me levantaba y ayudaba a Sue a recogerlo todo

-Deja de presumir y ponte a hacer algo- le dije cogiendo el estropajo mojado del fregadero y lanzándoselo a la cara mientras me reía de mipreciosísima hermana, ella lo atrapó en el aire y me lo volvió a tirar sonriendo pero yo me hice a un lado esquivándolo así que el estropajo chocó contra la pared cayendo de nuevo al fregadero sin hacer daño a nadie y sin causar ningún desastre que provocara a Sue un dolor de cabeza.

Entendía que Sue se preocupara por Leah, aun a veces la veía como una mujer indefensa en medio de ese mundo que en cierto modo era un mundo de fama, luces y dinero, pero su posición de madre no la dejaba que se diera cuenta de cuan fuerte y astuta era Leah, pues de otra forma ella no hubiera sabido desenvolverse tan bien en su trabajo como lo había hecho hasta ahora. Sabía lo que tenía que hacer, y en cuanto a los hombres se refería, por muy guapa que fuera, ninguno de ellos había podido verle la cara de tonta, pues como ella decía "a los tíos los tenía domesticados". Ahogué una carcajada al recordar sus palabras, qué inigualable era mi hermana.

-Sigue soñando si crees que voy a lavar los platos- rió a carcajadas mientras se levantaba, -yo voy a peinarme, ahora bajo-, añadió andando con parsimonia y tranquilidad hacia las escaleras

-Procura no quedarte dormida de pie Lee, y por dios no babees mientras te miras al espejo a ti misma- me burlé riendo

-Muy graciosa- ironizó-¡mejor reza para qué no babee sobre tu ropa!- dejó caer como si nada mientras la veía poner un pie en el primer escalón

-No le hagas nada a mi ropa- alcé la voz para que me escuchara mientras reía procurando que entendiera lo que le decía; reír y hablar a la vez era algo difícil de hacer…

-Entonces podría hacérselo a la de Edward- amenazó

-Bien- respondí con voz indiferente. Esto era pura psicología inversa -no creo que se enfade, pero igual Alice te arranca los pelos de la cabeza uno por uno lenta y dolorosamente cuando se entere y te vea-.

-Ali- la llamó cariñosamente -no me haría eso porque le caigo demasiado bien- dijo con seguridad subiendo las escaleras

-Eres tú la que te juegas el pelo, y tú a mi boda no entras calva- grité para que el sonido de mi voz llegara a la segunda planta. Sue me miró con una sonrisa en la cara y negó con la cabeza

-Me arriesgaré, además, ¿para qué existen las pelucas?- fue lo último que dijo antes de que se escuchara el portazo "suave" que pego para cerrar la puerta del baño.

Sabía que no le iba a hacer nada ni a mi ropa ni a la de Edward, o al menos en eso confiaba, pues estaba más que segura que solo lo decía para chincharme (*).

-Estoy tan orgullosa de ver lo mucho que os queréis, al principio pensé que Leah no aceptaría esto nunca- murmuró Sue llamando mi atención mientras continuaba mirándome con cariño mientras que con un trapo secaba las tazas.

-Claro que nos queremos Sue, si yo adoro a la petarda de Leah- reí al ver su cara de desaprobación, no era fácil olvidar que ella odiaba las malas palabras.

-Lo sé Bells, y ella también te quiere mucho, parece mentira que al principio os matarais con la mirada-

-Y porque no nos dejabais matarnos con las manos- sonreí al recordar las tantas veces que Leah y yo nos habíamos insultado cuando empezamos a vivir todos juntos en esta casa, cuando llegué a Forks con 14 años… incluso Sue y Charlie nos habían castigado muchas veces por no saber respetarnos entre nosotras.

-Sí- sonrió al recordar, -Leah siempre ha sido algo rebelde y difícil de manejar, pero tiene un corazón de oro, y solo con saber eso me siento orgullosa de ella, y de ser su madre-sus ojos se humedecieron de emoción y me dieron ganas de abrazarla, pero sabía que si lo hacia se pondría a llorar desconsoladamente, así que sabiendo que el remedio sería peor que la enfermedad me aguanté las ganas, y me quedé quietecita a pesar de que me costaba horrores porque cuando veía a alguien llorar siempre tenía la necesidad de abrazar a esa persona y consolarla.

-Debes estarlo Sue, Leah vale mucho, de verdad, es una persona increíble- suspiré y me acerqué a ella cogiendo las tazas que había secado y colocándolas en los armarios de la cocina.

-Tú también lo eres corazón, no sólo eres hermosa – sonrió al recordar algo-a pesar de las bromas que diga Leah eres preciosa, pero no solo eso sino que además eres encantadora - habló con la voz cargada de sinceridad y sentimiento

-En eso me parezco a mi padre, él también es encantador- le sonreí y ella se sonrojó. Me removía el estómago todavía, para bien, ver a Sue y a mi padre enamorados, sobre todo me gustaba ver a Charlie así pues yo nunca lo había visto enamorado porque durante el tiempo que estuvo con Renee yo no existía para verlo "enamorado" y era una sensación tan gratificante verlo así de feliz…

-Anoche encontré algo en el armario de mi dormitorio que estoy segura que te gustará ver-cambió de tema después de unos segundos en los que nos mantuvimos en silencio, solo sonriendo distraídas.

-¿Qué es?- pregunté intrigada

Me volvió a sonreír y un segundo después desapareció de la cocina haciéndome un gesto con la mano para que la esperara ahí, no me dio tiempo a contar hasta diez cuando ella aparición de nuevo por la puerta con una caja pequeña de metal que parecía ser ya bastante antigua. Eso me confundió aun más, ¿de qué se trataba esto?

Dejo la cajita sobre la mesa y aun con una sonrisa en los labios la abrió lentamente dejándome ver lo que había dentro.

-¡Vaya!- dije sorprendida al darme cuenta de que aquella caja estaba llena de pequeños y deteriorados trozos de papel que habían resultado ser fotos, ¡fotos de cuando yo era niña!

-Tu padre las tenía guardadas- dijo sonriendo. Yo cogí la primera foto que había y también sonreí, no debía de tener más de 7 años en esa foto, salía vestida de princesa y con una corona de flores (FP). Tenía un buen recuerdo de aquel día, Renee estuvo haciéndome fotos con aquel vestido durante dos horas, y una semana después las tenía todas puestas en la sala de estar, ¡era tan exagerada!

-¿En serio las guardaba?- pregunté aun asombrada mientras cogía otra foto, no podía parar de sonreír, todas me traían diferentes y bellos recuerdos de mi infancia, aunque también había fotos de mi adolescencia que me hacían reír y ponerme sensible.

-Sí- rió

-Pensé que Renee era quien tenía este tipo de cosas, ella siempre fue la de los álbumes color de rosa llenos de fotos mías no Charlie- dije con humor y ella continuó sonriendo ampliamente

-Bueno en el fondo tu padre tampoco puede resistirse, aun tiene tus peluches guardados, ¿lo sabías?- la miré estupefacta

-¡No!, ¿de verdad?- ella asintió con la cabeza y yo reí, -increíble, y luego Charlie se metía con Renee por hacer ese tipo de ñoñerías-, Sue me sonrió dándome la razón y, por extraño que parezca, no resultaba incómodo hablar con ella de Renee, pues ambas llevaban una relación bastante cordial y amigable, al fin y al cabo como Renee dijo una vez, ella no solo había hecho feliz a Charlie si no que también le había confiado su hija a Sue cuando me vine a vivir aquí a los 14 años, y la mujer de mi padre había ejercido el papel de madre en toda regla conmigo pero eso si, nunca sustituyendo a Renee, y eso mi madre siempre se lo tendría eternamente agradecido.

-Tú padre a veces debería dejar de hacerse el duro- comentó sentándose en una silla mientras sacaba más fotos, -diga lo que diga no es tan serio como aparenta-

-Lo sé- suspiré y me senté yo también junto a ella. Al menos desde que Charlie había conocido a Sue podía expresar sus sentimientos con más facilidad y ser más cálido y cariñoso con nosotros, pero aun así, a veces, era demasiado serio y correcto.

En el fondo entendía por qué Edward le había tenido siempre miedo, pues cuando Charlie ponía su inescrutable cara y la sonrisa se le borraba de la cara podía dar mucho miedo y más aun cuando llevaba su arma con él, cosa que solía ser casi siempre.

-Me gusta esta foto- me la mostró

-Oh dios mío… -reí mientras la tomaba en mis manos y la miraba-esa foto fue una de las veces que acompañé a Charlie a pescar (FP)-

-¿Por qué sales con esa cara?- preguntó divertida

-Estaba enfadada porque Leah no me dejaba en paz, entonces Jacob aprovechó y me tomó la foto -solté una pequeña carcajada al recordar eso, estaba peleando y Jacob me la tomó en plena rabieta; luego cuando me di cuenta que me había tomado la foto corrí tras él intentando quitarle la cámara de fotos pero no funciono, él era muy rápido

-¡Mira!, esta me encanta- grité cuando vi aquella foto (FP) a la vez que la cogí rápidamente

-Esa foto es tan tierna, debería ponerla en la sala de estar- murmuró para ella misma mientras se mantenía inclinada para poderla ver bien

-Sí, fue un bonito momento aunque algo triste- suspiré al recordarlo. En la foto nos encontrábamos Jacob y yo en las escaleras de la entrada de la casa abrazándonos, fue justo el día antes de marcharme a Chicago y esa foto la tomó Charlie justo en el momento en el que Jake y yo nos estábamos despidiendo.

Inicio de Flash Back

-Es increíble que te marches, no puedo creer que tengas 18- suspiró manteniéndome abrazada

-Suenas como Charlie- reí enterrando mi cara en su pecho y él también rió

-Tienes razón, he sonado un poco como Charlie pero es que te voy a echar de menos Bells- frotó mi brazo con su mano

-Yo también Jake- me abracé más fuerte a él. Lo quería demasiado, era una persona imprescindible en mi vida, no sé cómo mierda iba a poder estar separada de él.

-Me abandonas y me dejas con la loca de Leah, eso no es nada bueno Bella, no pensé que me harías eso nunca, ¿ahora quien me va a ayudar a meterme con ella?-dijo pero su voz me pareció algo triste, no podía percibir ese toque de vida en ella. Y yo sabía por qué. Estábamos tan unidos… Tenía ganas de coger el avión mañana a Chicago y empezar la universidad pero, ¡mierda!, odiaba las despedidas

-Mejor dicho, ¿quién va a defenderte?- bromeé

-No necesito que nadie me defienda, puedo con Leah- protestó

-Lo dudo- murmuré mientras sonreía contra su pecho. Él respiró profundamente y no siguió hablando del tema.

-¿Cuándo vuelves?- preguntó

-¿Todavía no me he ido y ya quieres saber cuando vuelvo?, sí que es verdad que me vas a extrañar Jacob Black- dije intentando sonar divertida, si no iba a terminar echándome a llorar… Miré hacia su cara y vi como él rodó los ojos, pero como no contesto nada seguí hablando -volveré cuando el primer semestre termine, creo que es por navidad-

-Vale- solo dijo eso. El tiempo pasó rápido mientras permanecíamos abrazados y en silencio.

-Te quiero mucho Jake-

-Yo también te quiero Bells- besó mi cabeza

Y cuando una lágrima estaba a punto de correr por mi mejilla escuche un "clic" que llamó mi atención, levanté la cabeza y me encontré a Charlie, que nos miraba conmovido y enternecido, tras habernos tomado una foto.

-¡Papá!- me quejé y el rio haciendo que los pelos de su bigote temblaran

-No he podido evitarlo- dijo y Jacob sonrió revolviendo mi pelo.

Fin de Flash Back

-Lo sé, ¿te puedes creer que hayan pasado 5 años desde aquel día?- dijo ella perdida en sus pensamientos manteniendo apoyados los codos sobre la mesa y sosteniendo su cabeza con las manos en ambas mejillas.

-No esperaba que el tiempo se me fuera a pasar tan rápido- musité absorta pues eran ya 5 años… 5 años que llevaba viviendo lejos de Forks.

-Cariño, cuando eres feliz el tiempo pasa volando- quitó los codos para bajar los brazos y me cogió la mano sobre la mesa acariciándomela con ternura después de que yo dejara la foto de nuevo dentro de la caja.

Sabía que no solo lo decía por mí, sino que también lo decía por ella, después de la muerte de Billy, el padre de Jacob, Sue había estado tan triste y decaída, parecía que no iba a levantar cabeza nunca, y eso que lo intentaba continuamente mostrando una amplia sonrisa que nunca llegaba a sus ojos, una sonrisa pintada en la cara, una sonrisa fingida que reflejaba lo triste que se encontraba… pero lo hacía por Jacob y por Leah, ellos debía ver a su madre bien, tal y como estaba antes de que todo sucediera, sin embargo la pobre Sue no conseguía seguir con su vida pues no se veía capaz de ser la misma mujer que era cuando su marido aun vivía. Por eso bien sabía que aquellos años que estuvo sola se le hicieron eternos, pero ahora era diferente, ella había encontrado de nuevo el amor y era feliz rodeada por su familia y por la gente que la quería.

Sue nunca reemplazó a su marido, sencillamente encontró otra forma de ser feliz con Charlie. Yo lo interpretaba como una manera de salvación, ya que desde mi punto de vista Charlie y Sue habían hecho eso, se habían salvado mutuamente de la soledad y de la tristeza, ambos llegaron a la vida del otro justo en el momento indicado para rescatarse y darse una nueva oportunidad, para encontrar un camino diferente y así alcanzar la felicidad permitiéndose amar.

-Entonces debe de ser por eso, porque dudo que alguien pueda ser más feliz que yo en este momento- afirmé y ella me regaló una sonrisa dulce mirándome de manera encantadora.

-Aprovecha esa felicidad corazón, eres joven y te la has ganado a pulso- me guiñó un ojo para después soltar mi mano y levantarse -y vamos a dejar de hablar de cosas serias de una vez, al final voy a acabar llorando Bella- elevó sus labios en una pequeña sonrisa-debes de tener muchas cosas que hacer, ¿necesitas ayuda con algo? Puedo lavar la ropa sucia-

-No, no, no te preocupes Sue, recuerdo cómo utilizar la lavadora de Charlie, yo la lavaré, no te molestes- me levanté de la silla y guardé todas las fotos en la cajita de metal para después cerrarla y dejarla allí, sobre la mesa.

-Está bien, yo mientras me pondré a ordenar un poco y a limpiar- comentó mientras hacía algunas cosas sobre la encimera de la cocina-pero por favor, si necesitas algo dímelo, te conozco Bella y crees que es molestia pero no lo es- me reprendió y yo reí respondiendo un "vale Sue" como toda una niña buena. - Por cierto, cariño ¿qué te apetece de comer?-

-Ummm, ¿me dejas elegir?- reí mientras ponía un dedo en mi barbilla de manera pensativa-creo que… -chasqueé la lengua indecisa-… ummm… quiero… ¿alitas de pollo asadas?- propuse, ese era uno de los mejores platos de Sue y tenia enormes ganas de volver a degustarlo.

-Perfecto, más tarde iré a comprar lo que necesito para cocinarlas-

-Gracias Sue, ¡te quiero!- chillé emocionada y como respuesta escuché su alegre risa retumbar en la cocina mientras yo salía de ésta y subía las escaleras de dos en dos pensando en lo cierto que era lo que acababa de decir, quería a Sue mucho, tanto como a Charlie y a Renee.

Cuándo llegue a la segunda planta, me dirigí al baño para coger toda la ropa sucia que Edward y yo habíamos dejado en la cesta del baño, pero me sorprendí al darme cuenta que la puerta estaba cerrada, ¿aun seguía Leah ahí dentro?, ¿qué coño hacia aun ahí?, era peor que una adolescente, se pasaba horas y horas mirándose en el espejo dentro del cuarto de baño… porque sabía que estaba ahí dentro ya que se oían ruidos en el interior de la pequeña habitación.

-¡Leah!- exclamé dando unos suaves golpes a la puerta, -necesito coger algo del baño- dije prácticamente contra la puerta

-Puedes pasar, ¡está abierto!- gritó de vuelta desde el otro lado, de tal manera que gire la manivela dándole después un pequeño empujón a la puerta para que ésta se abriera y así poder entrar dentro del baño. Cuando así lo hice una ola de vapor salió de aquella habitación dejando el espejo, el cristal de la pequeña ventana e incluso los azulejos de las paredes empañados y llenos de pequeñas gotas de agua que resbalaban sobre ellos.

-Que calor hace aquí Leah, ¿te has duchado?- pregunté, aunque era una pregunta algo estúpida viendo que a pesar de que vestía la misma ropa, tenía el pelo chorreando agua por su espalda mojando su camiseta, además la bañera estaba mojada y había huellas húmedas en el suelo de sus pies.

-Sí, es que necesitaba despejarme- murmuró mientras desenredaba su largo cabellos del mismo color azabache que sus ojos

-No se supone que hubiera sido mejor optar por una ducha de agua helada- sonreí, ella tenía la manía de ducharse con agua caliente o a lo más agua templada, pero nunca fría. Odiaba bañarse con agua helada.

-Las viejas costumbres no cambian… y al fin y al cabo es agua, que era lo que necesitaba- murmuró encogiéndose de hombros. En serio, ¿cómo no estaba sudando?, aquí hacia un calor de cojones. Puf y encima tenía la ventana cerrada, tenía que salir de aquí o iba a terminar empapada en sudor. Ahora mismo entre una sauna, y este baño, no había mucha diferencia.

-¿Vas a preparar tu maleta también ahora?- pregunté mientras cogía la cesta de la ropa sucia con las dos manos

-No, esta noche meto toda la ropa de golpe en la maleta y ya me las ingeniaré para cerrarla- rió secando con una toalla su pelo, y a pesar de su risa no era broma, hablaba en serio, así era Leah.

-Eres un desastre Leah- dije, y ella murmuró algo en voz baja que no entendí pero que hizo que mi sonrisa se ampliara. Maldita loca histérica adorable.

-Todos me decís lo mismo, sois unos exagerados, no soy tan desastre-dijo con una mueca burlona, ni ella se creía lo que estaba diciendo…

-Bella, eres mi hermana y te quiero como tal, así que quiero que me digas la verdad y solamente la verdad- dijo antes de que yo fuera a hablar girando su cuerpo, ya que hasta ese momento me había estado dando la espalda, para después apoyar su trasero en el lavabo al igual que sus manos. Me miraba muy seria ahora por lo que fruncí el ceño desconcertada

-¿Qué pasa?-incluso me llegué a preocupar por su repentino cambio de tono de voz.

-¿Aun parece que me he metido en una pelea de perros?- preguntó, y yo arrugué la nariz. ¿Qué estaba diciendo?

-Leah, no te entiendo…-

-¡Mi cara!, ¿has visto mi cara?- resopló.

-Ummm, si, si que la he visto, de hecho la tengo ya un poco aborrecida –bromeé -muchos años viéndola, pero bueno… ¿qué le pasa a tu cara?-

-Parece que no he dormido en horas, está espantosa- lloriqueó y mi boca formo una perfecta "O "que desapareció muy pronto para ser sustituida por una pilla sonrisa. Me iba a divertir un rato.

-Ohhhhh, así que eso es lo que ocurre- murmuré pensativa,-la verdad es que sí, estás espantosa, madrugar no te sienta bien- no lo dije en serio, pero al menos intenté que pareciera lo contrario, era una exagerada, es cierto que tenía una expresión cansada y algo de ojeras, pero no estaba tan mal, incluso apuesto a que yo estaba peor que ella.

-Cállate- refunfuñó -vaya ánimos me das- se quejó

-¡Ehh!, que has sido tú la que me ha pedido que fuera sincera-me hice la ofendida, pero al final sonreí para que se diera cuenta que bromeaba

-Dios, en mi vida, jamás y menos con pleno uso de mis facultades, vuelvo a levantarme a las 8 para estar contigo Bella- replicó de forma graciosa -y para de reírte, o te prometo que te voy a dejar la cara peor que la mía y encima te va a doler- amenazó y eso solo me hizo reír aún más.

-Hermanita… con lo mal que te sienta levantarte pronto, no entiendo como luego estas tan guapa y sonriente cuando tienes que trabajar-

-Porque hay un ejército de maquilladoras que me echan toneladas de maquillaje, Bella, mierda, me gustaría tener a Roxy o a Helen aquí ahora mismo, seguro que serían capaces de hacer un milagro con mi cara- rodé los ojos escuchándola

-Que a nadie le dé un ataque de histeria ahora- sonreí -no estás tan lamentable, antes en el desayuno estabas peor, la ducha te ha sentado bien, solo decía que estabas horrible para molestarte- negué con la cabeza-como si no me conocieras y no supieras que me encanta hacer que te tires de los pelos- le guiñé un ojo-todo sea por hacerte la puñeta-

-Capulla mentirosa- habló entre dientes y yo le hice burla

-Ahora que se te ha pasado el lapsus de loca compulsiva, por favor, ábreme la puerta, llevo las manos ocupadas- le pedí ya que la puerta se había cerrado y yo aún tenía en mis manos aquella enorme cesta llena de ropa sucia.

-¡De verdad!, yo no puedo hacerlo todo en esta casa- aparentó estar exasperada para a continuación abrirme la puerta

-Uy, si estas que te quiebras Lee- ironicé.

Salí riendo del baño echándole un rápido y definitivo vistazo a mi hermana que volvía a estar delante del espejo peinándose. No se dé que leches se quejaba, si ella que no solía usar maquillaje cuando estaba en casa, era preciosa al natural.

Bajé abajo milagrosamente sin caerme rodando por las escaleras ya que no veía bien donde apoyaba mis pies, pues llevaba la gran cesta de mimbre en mis manos, que cada minuto que pasaba me daba la sensación de que pesaba más y más.

Fui hasta el lavadero donde primero puse una lavadora de ropa blanca después de haber dejado allí la cesta que contenía dentro las prendas de vestir, y mientras que se lavaba la ropa clara, que por suerte no era mucha, subí de nuevo a mi dormitorio donde comencé a ordenarlo todo y a guardar la ropa que no había utilizado, y que estaba en el armario, dentro en la maleta y en la bolsa de equipaje que habíamos traído Edward y yo.

Leah sorprendentemente se ofreció a ayudarme, así que el trabajo fue más ameno mientras las dos hablábamos y bromeábamos. Sobre las diez y media o así, baje y saque la ropa clara para después poner la segunda lavadora de la mañana y así luego encaminarme al patio a tender la ropa en el tendedero pues aprovechando que hacia sol la dejaría secar y no la metería en la secadora. Edward y yo no habíamos ensuciado la mayoría de la ropa que habíamos traído, y que ahora quizá se me hacia demasiada en comparación con la poca que habíamos usado, puesto que apenas habíamos ensuciado un par de camisetas y pantalones cada uno además de la ropa interior y los pijamas que habíamos utilizado.

Un rato después, cuando volví al dormitorio a seguir haciendo cosas, Jacob me llamo al móvil, así que Leah y yo estuvimos un buen rato hablando con él, y aunque a veces tenía que quitar el manos libres cuando Leah y Jacob empezaban a "echarse rosas" el uno al otro fue bueno hablar los tres a la vez.

Jake nos contó que aprovechando que esta semana la tendría libre, puesto que no comenzaba a trabajar hasta el Lunes próximo, iría a ver un par de pisos con Vanessa que ya habían visto en internet y que les habían gustado bastante. Yo volví a insistirle en que no tuviera prisa por marcharse pues conocía a Angela y sabia que ella no tendría problema con que él se quedara unos días más e incluso hasta unas semanas en el piso, pero el cabezota de Jacob repetía una y otra vez que no estaba dispuesto a causar más molestias y que además se sentía "incomodo" echando polvos en mi habitación.

Al final terminé por mandarlo a tomar por culo consiguiendo que él y Leah se carcajearan de mí un buen rato, sobre todo mi hermana que no paraba de burlarse de la cara que había puesto cuando Jacob me había dicho que ¿se estaba acostando con Vanessa en mi antigua cama? Eww, puse cara de asco. ¿Por qué tenía que haberme dicho eso?, realmente esperaba que fuera broma y que en MI, ahora antigua,cama no hubiera hecho nada o si no le iba a cortar la cabeza, ya que además, ahora, por culpa de sus bonitas palabras, acababa de imaginarlos, a ellos dos, haciendo eso, en mi cama, donde Edward y yo… ¡dios qué horror! Estúpido Jacob.

Por el bien de mi salud mental, y de mi inocente cabecita, ignoré esos pensamientos y traté de volver a concéntrame en la conversación hasta que lo logré. Los tres reímos un rato mas y nos pusimos a día, no pude evitar poner los ojos en blanco cuando le pregunté a Jacob que si había pasado algo interesante por Chicago y él me respondió que Alice y Vanessa habían pasado todo el día del sábado fuera buscando vestidos elegantes de boda y, a pesar de que a Vanessa le encantaba ir de compras, la pobre también acabó con dolor de pies y exhausta. ¡No había quien pudiera con el ritmo de Alice! ¿Por qué ella nunca terminaba agotada y muerta después de esas largas sesiones de compras? Oh, sí como decía Edward, Alice era un duende de otro planeta que tenía hiperactividad y nunca se cansaba.

Reí al pensar que debía de llevar a Jasper agotado y en todos los sentidos… porque si era así de inquieta por el día, no me quería imaginar cómo debía de ser por las noches… Oh dios mío, Bella, ¿de verdad acabas de pensar esto?, ¿por qué leches no puedes parar de pensar en el sexo?, ah claro, la respuesta no era muy complicada, sencillamente era porque llevaba 3 días, 3 jodidos días sin estar con Edward. Y mierda, lo deseaba con toda mi alma, comenzaba incluso a sentirme frustrada ya, ¡mi cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos!

Lo sé, iba a volverme loca y sobre todo con besos como los de esta mañana que, aunque había sido yo la que había comenzado a provocarle, no me importaba ya que prácticamente lo hacía sin darme cuenta pues Edward me incitaba a eso, y además, ¡yo disfrutaba demasiado provocándolo!, él también lo hacía, solo que con una única diferencia, que él ni se lo proponía, ya que yo, sin que Edward hiciera esfuerzo alguno lograba que me quedara embobada, encandilada y hechizada con tan solo mirarle, escucharle o sentirle. Así de gilipollas me había vuelto por su culpa.

No paso mucho tiempo más cuando nos despedimos de Jacob, yo lo hice con un "hasta mañana", y Leah con un "nos vemos en unas semanas, dile a Vanessa que tengo ganas de verla para poder ponerte verde y convencerla de que se aleje de ti antes de que sea tarde y se le pegue tu estupidez", que hizo reír a Jacob para después decir un "yo también os quiero, adiós" antes de colgar. Me alegré de que Jake, muy raramente, no le continuara la broma a su hermana, si no, estaba segura que con lo críos que eran, aunque no lo parecieran, se habrían puesto a "pelear" de nuevo y al final me hubiera visto obligada, otra vez, a pararlos. Sonreí al pensar como a veces todos podemos parecer niños metidos en cuerpos de adultos.

Jacob sabía que Leah bromeaba en cuanto a Vanessa, pues todos la adorábamos demasiado, era la perfecta y asombrosa mitad de Jake, la que nunca imaginamos que encontraría, si hasta a Leah en ocasiones también le sorprendía ver a su hermano enamorado, y más aun que llevara con la misma chica 4 años. Era tan raro en Jacob eso, pero sin embargo ahora era tan cierto y parecía tan normal… Esto era un claro ejemplo de que la vida podía dar muchas vueltas, y a veces muy inesperadas.

-Sabes… creo que me colaría- comentó como si nada Leah cuando entré a mi habitación de nuevo, pues había bajado a tender la ropa de la segunda lavadora que había puesto antes y de paso había recogido la que ya estaba seca para dejarla doblada en la sala de estar y así, más tarde, plancharla.

-¿Qué?- pregunté porque no sabía a qué se refería exactamente

-En tu boda- me aclaró ella sonriendo -si no me dejas entrar calva, me colaré-murmuró mirando al techo mientras permanecía sentada en medio de mi cama cruzada de piernas apoyando a su vez las manos en sus rodillas. Yo reí moviendo la cabeza

-Te dejaría venir aunque estuvieras calva Leah- murmuré cerrando la puerta del armario, ahora completamente vacío de ropa-Eres mi hermana y te necesito allí conmigo- me di la vuelta para encontrármela mirándome con una sonrisa cálida -además, alguien tiene que seguirle las bromas a Emmett ¿no?- reí caminando hacia la cama para sentarme en el borde de esta, al lado de Leah.

-Oh si cariño, Emmett y yo hacemos un gran equipo- sonrió con malicia. ¡Oh y Jacob!, se le olvidaba que Jake también estaría allí, lo pensé un segundo y…. maldición ¡Iba a ser una tortura! ¡No, peor, una pesadilla!

-Emmett, Jacob y tú- tragué sonoramente -los tres juntos lo que dais es miedo -afirmé

-Traaaanquila Belly, que ese día prometo controlarme solo un poco- me guiñó un ojo.

-Más que nada espero que lo hagas, porque Charlie estará presente- dije, pero en mi voz había un matiz de súplica.

Si de por sí y separados eran "odiables" sus chistes verdes, sus bromitas y comentarios cuando estaban juntos eran insoportables, vale que al principio puede que me hicieran reír pero al final terminaban cabreándome y sacándome de quicio.

¡Eran unos salidos a los que les encantaba meterse con la vida sexual de la gente, especialmente con la mía, porque les encantaba que me pusiera roja como una manzana!, y sabía que en la boda más que en ningún otro momento esas bromitas iban a estar presentes… Confiaba en que al menos Rose me ayudara a sujetar a Emmett, ese gran oso era el peor de los tres.

-Eso lo hace más divertido Bells… no me tientes- avisó

-Te recuerdo que Sue también estará ahí, y yo también puedo jugar- advertí de vuelta. Vamos Bella tienes que intentar intimidarla un poquito…

-Prueba… eso va a ser interesante- dijo desafiante y contenta-realmente entretenido- murmuró y yo bufé, no había amenaza que la asustara

-Prométeme que te comportarás- le pedí, y la cabrona sonrió aun más. Su mirada me daba escalofríos…

-Lo intentaré, pero vamos, es tu boda, ¡la novia siempre tiene que pasar vergüenza!- la miré mal y ella rió- bueno, está bien, está bien, procuraré portarme "bien"- sonrió, pero ni loca le creí, sabía que al final iba a terminar aliándose con Emmett y con Jake para hacerme pasar un rato en el que probablemente solo iba a desear que la tierra me tragase. La miré entrecerrando los ojos para luego murmurarle un "más te vale" y después levantarme de la cama.

Le pedí que me ayudara a poner la maleta sobre la cama, así que entre las dos, y con algo de esfuerzo, la pusimos sobre el colchón.

-Creo que ya hemos terminado- dije colocando mis manos en mis caderas y revisando la habitación para asegurarme de que no me dejaba nada importante, -ya he metido mi neceser y el de Edward en la maleta, he dejado el baño libre, casi lo había ocupado entero- reí -así que sí, creo que ya no queda nada más, solo planchar la ropa que he lavado y acomodarla –murmuré -oye Leah- la miré-gracias por ayudarme con todo esto, lo aprecio muchísimo- le sonreí con sinceridad, no solo me había sido de gran ayuda sino que además me había permitido pasar un rato agradable con ella de nuevo, como hacia tanto tiempo que no pasaba, había echado mucho de menos hablar y bromear con mi hermana de esa forma

-De nada Bells, de verdad quería aprovechar la mañana para estar contigo, he estado mucho tiempo sin verte y estos dos días se han pasado muy rápido- dijo-no sé como lo consigues, pero con lo insoportable que eres te haces de querer abejita- me dijo, pero supe que era de broma. Esta vez no me molestó que me llamara "abejita" o que bromeara diciéndome "insoportable" pues me pareció tan cálido y familiar que Leah también hubiera querido pasar la mañana conmigo. Si es que a pesar de todo era un encanto, por muy dura que quisiera parecer era muy dulce.

-¿Puedo abrazarte?- le mostré mi mejor puchero

-Ni lo sueñes- rió -ya tuviste bastante con nuestra charla "sentimental", confórmate con eso por ahora- dijo, y yo reí, ella sí podía ser impulsiva y abrazarme para intentar ahogarme con su fuerza bruta para darme la bienvenida pero yo no podía hacerlo para darle las gracias. No pude evitarlo, así que puse los ojos en blanco, ignoré su comentario, y la abracé, a pesar de sus protestas que muy bien era sabedora de que no iban en serio esta vez.

-Ummm… por cierto, creo que aun no hemos terminado- murmuró cuando me aparté de ella. Yo la miré arrugando la frente confundida-te falta algo-

-¿Qué falta?- pregunté

-Espera un segundo- dijo y corrió fuera del dormitorio, se escucharon unos ruidos extraños como si ella estuviera rebuscando algo en una de las habitaciones de la segunda planta para que, momentos después, regresara a la mía con mi cargador de móvil en sus manos

-Toma, esto es lo que te falta- me lo dio en la mano -gracias por dejármelo anoche-

-No es necesario que me lo des Leah, yo no lo voy a necesitar así que puedes quedártelo-

-No te preocupes, creo que me voy a comprar un móvil nuevo o a cambiar de compañía, necesito tener mejor cobertura en Forks para cuando vuelva-

-Cierto, se me olvidaba que no puedes vivir sin internet-

-¡No es mi culpa necesitar estar en contacto con el resto de la civilización! Forks está muy perdido y a veces me aburro- se defendió y yo sonreí. Era demasiado exagerada, vale que aquí hubiera mala señal pero tampoco se podía decir que estuvieras aislado del mundo… pero en fin, era Leah y ella siempre dramatizaba, ¡todo!

- Y, ¿conseguiste hacer tu llamada?-

-Sí- asintió, -llamé a mi diseñadora, nos reuniremos dentro de dos semanas, quiero un vestido largo y bonito para tu boda -comentó feliz de la vida y yo me alegre de verla así

-Seguro que estarás preciosa-

-No más que tú, abejita- aseguró-¿has elegido ya vestido?-

-Alice lo diseñara, le pedí que lo hiciera y está totalmente emocionada con la idea-sonreí mientras guardaba el cargador en la maleta, aunque en realidad no tenia por que habérmelo devuelto, yo podría haberme apañado con el de Edward.

-Me imagino, esa pequeña bruja sabe muy bien cómo utilizar su magia- sonrió -Alice realmente es buena en su trabajo -apuntó convencida

-Sí que lo es- asentí concordando con sus palabras, sabía que Alice haría un gran trabajo, ella siempre hacia cosas increíbles.

-Por cierto, aun no he olvidado que no quisiste acompañarme a Seattle este fin de semana -me dijo con un falso reproche-, me debes una fiesta y un par de cervezas

-No es que no haya querido, es que no ha habido tiempo –aclaré, pues era cierto, no habíamos parado de ir para un lado y para otro en estos dos días, y llegábamos tan cansados que ni la propia Leah tenía fuerzas para ir de fiesta…

-Cómo sea- le restó importancia sabiendo que tenía razón –el caso es que prepárate cariño porque tu despedida de soltera ¡va a ser épica! -rió a carcajada limpia. Oh. Dios. Mío. -Tienes que dejarme formar parte de ella y permitirme que ayude a las chicas a prepararla, esa será tu forma de recompensarme por no salir conmigo este fin de semana… ¡hace mucho que no vamos de fiesta juntas!- se quejó -voy a hacer hasta lo imposible para viajar a Chicago unos días o, ¡aún mejor!, unas semanas antes de la boda, sí la agencia me deja-murmuró lo último para sus adentros bajando el tono de voz, aunque en seguida volvió a elevarlo sonando emocionada, -juro que tendrás la despedida de soltera más caliente y excitante de todas- dijo convencida mientras sus ojos brillaban de emoción, como cuando Alice se compraba unos zapatos nuevos.

-Debería asustarme, pero tengo curiosidad por lo que vuestras cabecitas locas harán- acepté finalmente.

Yo no había pedido ninguna despedida de soltera, de hecho no lo había pensado ni si quiera, pero la idea de tener una no me disgustaba nada la verdad, aunque si Leah ayudaba a organizarla igual sí que tenía algo que temer...

-Te encantará, abejita- rió mordiéndose el labio-¿qué crees que le harán a Edward?, porque estoy segura de que Emmett y Jasper no van a dejar pasar la oportunidad de organizarle una fiesta así a Edward- rió por lo bajo.

-No lo sé, pero mientras mantenga sus manos quietecitas y a su amiguito escondido yo seré feliz- sonreí y Leah rió, esta vez en voz alta.

-Ohh, pobre Eddie, seguro que lo atan a una silla y le ponen a una estríper con un tanga y unos cubre pezones bailando sobre su entrepierna, sufrirá tanto… - rió con sarcasmo poniendo sus manos contra su cara fingiendo estar horrorizada

-Él no hará nada-reí, y si hubiera tenido un cojín en la mano me hubiera encantado lanzado a la cabeza para callarla-Confío en Edward- aseguré tranquila

-Lo sé, en quien no confías es en Emmett- afirmó riendo. Mierda, ella tenía razón Emmett era peligroso… más le valía no meter a Edward en líos ese día. Y si Edward quería conservar sus partes íntimas intactas durante la luna de miel más le valdría a él también saber comportarse.

-Le pediré a Rose que amenace a Emmett para que no haga nada estúpido –bien pensado Bella, eso seguro que funcionará ya que Emmett no se atreverá a contradecir a mi rubia amiga, más que nada porque cuando Rosalie se cabrea a Emmett se le caen los pantalones al suelo y se pone, literalmente, a temblar pero de miedo.

-Rose lo matará si vuelve a intentar contratar actrices porno para una despedida de soltero, ¿verdad?- rió Leah.

-¡Peor aun!, lo dejará sin mojar durante mucho, pero que mucho, mucho tiempo (*)- me carcajeé.

Emmett era algo peculiar... Cuando se casó con Rose, bromeó diciendo que quería contratar actrices porno para su propia despedida de soltero, e incluso le "rogó" a Edward y a Jasper que lo hicieran, pero ambos se negaron, así que se tuvo que conformar con un par de strippers, no es que pensara acostarse o hacer algo absurdo con ellas ni mucho menos, solo decía que siempre había querido conocer a una actriz porno, según él era uno de sus mayores sueños pues por alguna irrazonable y muy, pero que muy extraña razón, le parecía divertido… pero el capricho se le pasó cuando Rose le pegó un par de collejas y lo amenazó con dormir en camas separadas durante el resto de sus vidas.

-Emmett está jodidamente loco- volvió a reír mi hermana al recordar aquella anécdota, una de las tantas locuras que había hecho Emmett en su vida… -yo de ti estaría verdaderamente acojonada por lo que le puedan preparar a Edward- murmuró sonriendo. Y, aunque lo decía medio en broma medio en serio, eso hizo que mi cabeza empezara a dar vueltas.

Genial, yo que ni me había detenido a pensar aun en eso y ahora me empezaba a preocupar, maldita Leah y su maldita boca, ¡ya se podía haber quedado calladita!

-¿Sabes?, me acabas de tranquilizar mucho- dije con total ironía mientras hacía un mal gesto con mi cara-¡ni si quiera había pensado en eso, y ahora estoy ansiosa!, muchas gracias Leah- me crucé de brazos y ella rió porque estaba haciendo una estúpida rabieta por su estúpidocomentario que se podía haber quedado guardado en su estúpida boca.

-Oh bueno, pues entonces mejor no lo pienses- me sonrió, y a mí me dieron ganas de pegarle… –Vamos, no me mires así Bells, era broma- se mofó- igual Emmett llena la habitación de tías semidesnudas- abrí los ojos asustada y ella rió un poco mas fuerte por la expresión de mi cara -pero tranquila abejita, lo bueno es que Edward te quiere así que no te pongas celosa- me guiñó un ojo -tú novio está muy bueno- arqueé mi ceja derecha divertida -pero que se jodan las demás, ese bombón ya tiene dueña -exclamó pegando un salto sobre la cama riendo

-Aún sigue en mi cabeza la imagen de Edward, de MI Edward, rodeado de strippers… no has logrado distraerme-refunfuñé con los brazos cruzados. Como alguna de esas perras se acercara a MI novio iban a terminar lamentándose.

- Ay abejita- me llamó con voz dulce-tú Edward, al final acabará borracho hablando de cuanto vais a follar en la luna de miel y ni si quiera mirará a las strippers, puedes respirar con calma ya- vale, admito que ese final ya no me molestaba tanto como el que había imaginado antes… de hecho lo prefería mil veces así, no importaba que Edward acabara diciendo burradas sobre cómo íbamos a follar o no y que luego Emmett pudiera burlarse de mí, porque eso era mucho mejor a que estuviera bailando la conga con una zorra en celo y prácticamente desnuda.

Sí, puede que en alguna que otra ocasión fuera solo un poco celosa… pero ¿qué podía hacer? Él era demasiado deseable y había tantas lagartas deseando ponerle sus garras encima…

-¿Y cómo voy a acabar yo?- le pregunté con una mueca graciosa

-Obviamente, en la cama con un tío bueno y echando un polvo que no olvidarás en tu jodida vida- dijo convencida y yo la miré con la boca abierta, ¿estaba hablando en serio?-es broma abejita, eres tan fácil de leer, tu cara habla por ti- se tronchó y yo fruncí el ceño logrando que se formaran arrugas en mi frente-quita esa cara, ya sé que por mucho que te pusiéramos al tío más guapo del universo y con los mejores abdominales no harías nada con él- dijo. Menos mal, ya estaba empezando a dudar que tan bien me conocía Leah. -Aunque no lo entiendo… desde luego yo sí me lo tiraría- fui a protestar pero ella me interrumpió -ya lo sé, ya lo sé, tu estas enamorada- dijo arrugando los labios como si la palabra "enamorada" mordiera-y por eso, yo me niego a estarlo, si no me perdería a demasiados chicos guapos que hay ahí fuera esperando por mí, por estar atada a uno solo- dijo con cara de pilla. ¡Dios!, ¿algún día dejaría de pensar así?, de corazón deseaba que sí-el caso es que probablemente tu acabarás dándonos envidia de lo bueno que es Edward en la cama sin sonrojarte, ya que habrás bebido demasiado para eso y escuchando nuestras sugerencia sobre como deberías sorprender a Edward en tu noche de bodas- volvió al tema del que estábamos hablando, porque si no sabía muy bien que empezaría a darle la charla con cosas como "nunca le has dado la oportunidad al amor, no sabes cómo es, así que no digas que lo detestas y bla bla bla"

Le había hablado tantas veces así que ya casi había perdido la cuenta pero ni con esas ella cambiaba de idea. Lo dejaba claro siempre y lo seguía haciendo. No quería enamorarse. Lo que ella no sabía, es que si algún día se encontraba con el amor, no podría impedir que entrara en su corazón porque el amor es un sentimiento que no acostumbra a pedir permiso, y que más bien hace lo que le da la gana.

-Oh entonces genial, creo que prefiero irme a bailar con el tío bueno antes que escuchar vuestras sugerencias-bromeé

-Nada de eso- movió la cabeza rápidamente hacia los lados -además al bombonazo me lo llevo yo-

-¡Pero era para mí!- me quejé infantilmente siguiéndole el juego pues ahora ya solo bromeábamos.

-Ah ah ah, tú lo has rechazado, ahora me lo quedo yo -chasqueó la lengua y yo fingí estar enfadada a lo que ella sonrió -¡diablos!, verdaderamente están empezando a lloverme ideas de qué hacer en tu despedida de soltera, hablaré con Alice, ella estará encantada, y Rose, ¡oh!, Rose no me defraudará- aseguró

-Haced lo que queráis, siempre tendré la oportunidad de huir- sí, ya lo creo que la tendría…

-Te tendremos vigilada- amenazó sonriendo -también haremos que un musculoso estríper baile sobre ti en unos diminutos y ajustados bóxers de cuero que remarquen su gran… - hizo un gesto con las manos. ¡Suficiente!, se estaba dejando llevar.

-Vale, vale, vale- la paré riendo -creo que te estás emocionando bastante Leah, tanto hablar y se nos ha pasado el tiempo, tengo que seguir haciendo cosas- le puse como excusa, teníamos que dejar de hablar de esto porque si continuábamos haciéndolo a ella se le ocurrirían mas y mas cosas, y cada cual peor que la anterior.

Ella también sonrió al darse cuenta de que comenzaba a asustarme, y asintió con la cabeza de acuerdo conmigo. Yo suspiré mientras ella se mantenía callada pero con una sonrisa pilla en la boca, sabía que ahora sí que no me iba a librar de tener una despedida de soltera, y mi sexto sentido y la pícara mirada de Leah me decían que iba a ser muy movidita…

Volteé la cabeza y de nuevo respiré profundamente, tenía que planchar la ropa y dejar ya acabado todo esto de una vez por todas, en mi móvil marcaban ya casi las 12 y si me seguía entreteniendo al final me iba a faltar realmente tiempo, y si había madrugado era precisamente para que eso no sucediera.

-Voy a volver a bajar, seguro que Sue también necesita ayuda con algo, ¿vienes?- le pregunté

-Sí, pero yo mejor me voy un rato al salón, estoy taaaan agotada- dijo limpiando su frente aparentando estar sudando y fatigada mientras dejaba escapar una pequeña carcajada.

-Está bien, anda vamos-

Cuando comencé a caminar, ella despegó su trasero de la cama y me siguió bajando las escaleras en dirección a la sala de estar, ella a ver la televisión un rato antes de la hora de comer, y yo a por mi ropa para plancharla luego de haber recogido también la que se estaba secando en el patio trasero; pero para mi sorpresa el montón de ropa que había dejado hace un rato allí ya no estaba, fruncí el ceño algo desconcertada, dudaba que Leah, a pesar de sus "amenazas", le hubiera hecho algo raro a la ropa ya que había estado todo el tiempo conmigo y, si así hubiera sido, la sonrisa que ponía cada vez que me hacía alguna de sus jugarretas la habría delatado.

Finalmente concluí que quizá Sue la había cogido y la había puesto en otro lugar, así que me fui a buscarla para preguntarle dejando a Leah pegada a la pantalla de la televisión ocupando todo el sofá con su delgado cuerpo.

No me llevó mucho tiempo encontrar a Sue, pues estaba en la primera habitación a la que entré que fue la cocina.

-Sue, ¿has visto el montón de ropa que he lavado?, la he dejado en el salón, encima del sofá pero ahora no está- dije captando su atención desde el umbral de la puerta observando como ella encendía el horno y lo ponía a precalentar

-Sí Bells, te la he planchado junto con el resto de ropa- se incorporó y se lavó las manos en el grifo del fregadero. Luego, una vez que tuvo las manos limpias empezó a poner las alitas de pollo que supongo, habría comprado, en un bol

-No tenías que haberlo hecho Sue- hablé apenada -yo podría haberme encargado-me quejé, no me molestaba que lo hubiera hecho, solo es que odiaba darle más trabajo extra. Ella ya estaba lo suficientemente ocupada haciendo las tareas del hogar como para encima encargarse también de lo mío.

-No refunfuñes Bella, estás más guapa cuando no lo haces- me dedicó una sonrisa divertida-te he dejado toda la ropa sobre la mesita que hay en el lavadero-

-Está bien- me rendí bufando, Sue río, me conocía demasiado bien y sabía que no me gustaba incordiar, según ella eso era una tontería por eso le parecía tan divertido que yo siempre me quejara -gracias-

-De nada corazón, ¿has terminado ya de preparar tus cosas?- me sonrió con calidez cuando me miró para hablarme

-Sí, ya lo tengo todo listo-

-Bien, ¿quieres ayudarme a preparar la comida?- me ofreció

-Claro- acepté de inmediato, no podía negarlo amaba cocinar-¿en qué me necesitas?- pregunté con una gran sonrisa emocionada.

-Puedes preparar la salsa, siempre te salen deliciosas- comentó y yo asentí modesta.

Antes de ponerme manos a la obra en la cocina, subí un momento a mi dormitorio y deje por fin toda la ropa planchada, que Sue había dejado en el lavadero, acomodada en la maleta para después bajar y volverme a reunir con ella.

Mientras Sue arreglaba las alitas yo me dediqué a preparar la salsa, ella había hecho una buena compra en el supermercado esta mañana pues había comprado todos los ingredientes necesarios para 5 comensales por lo que no faltó nada.

Mientras maniobraba en la cocina me puse a pensar y a preguntarme cuando vendrían Edward y Charlie, ya había pasado del mediodía y no debían tardar mucho en volver, Charlie sabía a qué hora despegaba el avión y por lo tanto también sabía que a las 2:00 p.m. debíamos irnos a Seattle si queríamos llegar al aeropuerto una hora antes de que saliera nuestro vuelo, así que confiaba en que llegaran con tiempo suficiente y no se entretuvieran en Lake Pleasant.

Hacía mucho tiempo que no iba a ese lago… Lake Pleasant era uno de "mis sitios preferidos en el mundo", cuando era una niña, Charlie me llevaba siempre allí durante los veranos que pasaba en Forks, conservaba muy buenos recuerdos de aquel lugar. Me hubiera encantado acompañar a Edward y a mi padre hoy allí pero había tenido que preparar todo el equipaje y no había sido posible, solo me quedaba esperar tener otra oportunidad para poder visitar aquel hermoso lago y verlo de nuevo después de tanto tiempo.

Preparar la salsa no era algo muy elaborado por lo que no tarde mucho en hacerla, así que cuando acabé me dedique a ayudar a Sue a colocar las alitas de pollo en una fuente alargada de horno para a continuación meterlas a hornear.

Tardarían casi una hora en estar lista por lo que empecé a recoger el desastre de encimera que habíamos dejado y a lavar los utensilios de cocina que habíamos utilizado cuando escuché como algo de plástico caía al suelo y repiqueteaba contra este.

-¡Vaya!, me he manchado- exclamó lamentándose Sue.

Me volteé y vi el cuenco de plástico que había utilizado para mezclar los ingredientes y hacer la salsa en el suelo, estaba prácticamente vacío, ya que la salsa que había preparado la había puesto en otro bol antes, pero los restos que quedaban habían terminado ensuciando la camiseta que vestía Sue y dejando unas gotitas de salsa en el suelo junto al cuenco de plástico volcado.

-No debí haber dejado eso ahí- murmuré para mí misma, porque había dejado aquel cuenco demasiado pegado al borde de la encimera, era muy fácil darle sin querer y provocar que callera al suelo. Justo como había sucedido.

-No te preocupes, yo también soy demasiado despistada- hizo un gesto con la mano restándole importancia -voy a intentar quitar esta mancha antes de que se seque, y si no me cambiaré de ropa- murmuró.

-Yo mientras limpio esto- señalé el suelo pringoso y ella asintió

-Vale Bells, vuelvo en seguida, por favor échale un vistazo al horno cariño- me pidió

-Lo tengo controlado- hice una señal militar y ella me regaló una sonrisa graciosa antes de desaparecer por el umbral de la puerta.

Volví a mirar la encimera, y ¡realmente la habíamos dejado echa un caos! Tomé el primer pañuelo de cocina que vi y con él limpie la salsa que había en el suelo. Opté por guardar la salsa que había preparado para que se conservara bien, así que abrí la nevera y la metí ahí, pero antes de cerrarla vi que Sue también había comprado lechuga fresca, además había tomates, zanahoria, y un par de deliciosas cosas mas así que no me resistí, mire en dirección al horno pensando en que a las alitas aun les quedaba un buen rato para estar listas, y a mí me gustada demasiado acompañar las comidas con ensaladas por lo que tome los alimentos decidida a hacer una rica ensalada.

Troceé un poco de pepino que puse junto a la lechuga en un plato alargado y ovalado, luego añadí aceitunas, cebolla y maíz, uummm decidí que también añadiría un poco de zanahoria rayada, sí, eso quedaría genial. Cuando lo mezclé todo, me quede mirando y vi que faltaba algo, ¡oh, claro!, ¡tomate!, ¡faltaba tomate!, ¿cómo se me había olvidado eso?

Cogí un par de tomates maduros de la nevera y me puse a partirlos en rodajas en un plato mientras tarareaba de forma distraída una canción que, en mi cabeza, estaba siendo cantada a gritos. ¡Mierda, adoraba a los Beatles y a cada una de sus canciones!, pero aun así, y por mucho que los amara, aguanté las ganas de cantar a pleno pulmón, aunque si lo hiciera dudo que alguien me escuchara ya que Leah, como de costumbre, tenía el volumen de la tele por las nubes, ¡yo podía escuchar perfectamente desde aquí el programa de TV que estaba viendo!, y, honestamente, odiaba ese programa, era lo peor de la TV.

Estaba totalmente absorta partiendo las finas rodajitas de tomate cuando sentí como inesperadamente alguien me abrazaba por la espalda y apoyaba su barbilla en mi hombro sobresaltándome y causando que dejara de tararear mi canción súbitamente.

-¿Qué haces?- di un respingo al escuchar como una voz dulce y tierna hablaba contra mi hombro. Edward.

-Joder- maldije. Me di la vuelta rápidamente llevando una de mis manos a mi pecho sintiendo como este subía y bajaba apresuradamente, ¡tenía el corazón a mil por hora! -¡Edward!, ¡qué susto me has dado!-exclamé con voz agitada propinándole un pequeño golpe en el pecho, pero ni si quiera le hice daño porque él solo se limitó a reír, ¡ni si quiera una mueca de dolor!

-Lo siento- se disculpó agarrándome de la cintura, ummm se sentía tan bien el calor de sus brazos alrededor de mi cuerpo. Suspiré tratando que mi respiración volviera a la normalidad

-¿Cuándo habéis vuelto?- mi voz parecía estrangulada, joder, aun sentía que el corazón se me iba a salir del pecho

-Hace unos minutos- murmuró antes de acercarse a mi mejilla y dejar un cariñoso besito en mi piel, un pequeño roce que me dejó con ganas de más cuando se separó de mí, -¿tan concentrada estabas?- volvió a reír entre dientes

-Oh, dios, no te rías, ¡podría haberme cortado un dedo!- murmuré con una sonrisa en la cara, tenía gracia… había sido un susto tan absurdo y tonto, pero es que estaba demasiado metida en mis pensamientos cuando él había llegado y verdaderamente me había pegado un buen susto.

-Es una suerte que no te lo hayas cortado, al parecer tu mala suerte se ha quedado en Chicago- se burló, y, pensándolo bien, yo aun no entendía como no me había lastimado un dedo, sí, ya lo creo que había sido una suerte o mejor un milagro que eso no me pasara

-Si mi mala suerte se hubiera quedado en Chicago ayer no me habría lastimado la muñeca- fruncí el ceño, aun me dolía un poco la muñeca… creo que había aprendido bien la lección.

-Cierto- susurró aproximándose a mi cuerpo, casi sin darme cuenta elevé mis brazos y lo rodeé como pude para abrazarlo. Apoyé mi cabeza en su pecho y aspiré su aroma cerrando los ojos. Como quería a este hombre.

-Un momento… - dije separándome rápidamente de él sin darme tiempo a disfrutar su abrazo, para a continuación mirarlo de hito a hito, con cara de confusión fingida -¿y tu ropa mojada?- pregunte todo lo seria que pude porque sabía cuál sería su reacción a mi pregunta y solo quería ponerme a reír, pero hice todo lo posible por evitar que eso pasara y aguantarme la risa al menos unos minutos más.

-Siento decepcionarte pero lo de tirarme al agua lo dejé hace tiempo- dijo con un tono de voz burlón. Empecé a reír muy fuerte. No le gustaba que lo molestara con eso, pero igual yo siempre lo hacía así que no le quedaba de otra que tomárselo con humor…. Era tan adorable cuando se enojaba así.

-Lo sé, solo quería molestarte un rato- admití guiñándole un ojo a mi guapo médico de ojos verdes, -¿qué tal ha ido la mañana?, ¿Charlie se ha portado bien?- pregunté interesada, esperaba que con todo esto de la boda mi padre no hubiera hecho pasar un mal rato a Edward…

-Ummm… si… pero mejor luego te cuento - volvió a rozar mi mejillas con sus labios. Edward sonaba relajado así que eso me dio la seguridad para pensar que la mañana con Charlie no había tenido altercados por lo que decidí dejar el tema para más tarde. Ahora solo me iba a preocupar de tener sus carnosos y perfectos labios sobre los míos.

-Vale- murmuré bajito viendo como lentamente bajaba la cabeza y unía nuestras bocas.

El beso estaba siendo tan dulce, y lento, podía sentirlo lleno de sentimientos. Me había echado de menos, lo sabía por la forma en la que sus labios se movían sobre los míos. Edward podía ser el más fogoso y apasionado de los hombres cuando quería pero a él también le gustaba hacer las cosas con delicadeza, ser dulce, decir en el oído cosas bonitas y sobre todo adoraba los besos lentos, decía que era en esos besos en los que más disfrutaba del sabor de mi boca, y que cuando llevaba un largo día sin probar mis labios ese tipo de besos siempre eran una buena medicina.

-Mmmm- ronroneé cuando sentí que se aferró más a mí pegando mi pecho al suyo. Entrelacé mis manos en torno a su cuello y profundicé el beso. Edward puso sus manos a ambos lados de mis caderas y cuando estábamos en el mejor momento del beso una tos mal fingida nos interrumpió logrando que nos separásemos a regañadientes el uno del otro.

-¡Ya decía yo que olía a quemado! -exclamó Leah apoyada en el marco de la puerta con los brazos cruzados. La viva imagen de la despreocupación-¡y es que sois vosotros, que le estáis pegando fuego a la cocina!- la miré mal mientras ella reía por su juego de palabras-no os enrolléis aquí, la cocina no es un lugar adecuado para fabricar miel, abejitas- nos acusó y yo puse los ojos en blanco. Dudo que esto fuera enrollarse con alguien, solo haba sido un besito que tenía pinta de llegar a ser un besazo si no fuese porque ella nos hubiera interrumpido. La volví a mirar mal -por cierto, hola Eddie-

-Hola Leah- dijo divertido el aludido

-¡Awww Bells!, qué bueno que TU Edward volvió ya a casa - señaló la palabra "TU" con diversión y eso me recordó a nuestra conversación anterior, pero será cabrona… -eso significa que vamos a comer pronto, estoy muuuuuerta de hambre- arrastró las palabras

-Pues a la comida aun le queda algo de tiempo así que Leah piérdete- le dije con voz dulce y ella puso cara de ofendida

-¿Me estas echando?, ¡pero si mi presencia es un encanto!, ¿y luego soy yo la maleducada de la familia?- se molestó falsamente. Sabía que bromeaba porque ¡incluso se estaba riendo!

-Leah eres… -empecé a decir

-No, no, no te molestes en pedirme disculpas- cuadró los hombros, se dio media vuelta y se marchó

-¿Qué le pasa?- preguntó Edward entre divertido y desconcertado por la escena mientras se acercaba a la mesa de madera de la cocina

-Que está loca- reí, ¿esa había sido su peculiar forma de darnos intimidad? Muy original Leah, muy original.

-Eso no es nuevo, todos lo sabíamos ya- rió. Me gire para mirarlo, estaba dándome la espalda pasando sus manos por la mesa -¿qué es esto?- inquirió

-¿El qué?- Edward volteó la cabeza a mirarme cogiendo con sus manos la cajita de metal que Sue me había traído antes y que aun no había guardado pues la había dejado en la cocina. Supongo que se le habría olvidado- ah, son fotos, Sue las encontró y me las ha estado enseñando esta mañana- le contesté

-¿Son tuyas?- preguntó ahora más interesado

- Mayoritariamente- asentí poniéndome de cuclillas para ver que tal iban las alitas de pollo. Ya se estaban dorando, tenían una pinta demasiado apetecible… y el olor, ummm la cocina ya se empezaba a inundar con ese delicioso aroma. ¡No solo Leah estaba muy hambrienta!, yo también llevaba desde el desayuno sin comer nada, y mi estómago me estaba reclamando.

-¿Puedo verlas?- awww como le gustaba indagar

-Aha- asentí dándome cuenta de qué había dejado la ensalada a medias. Sonreí, Edward había hecho que me olvidara de lo que estaba haciendo por completo así que retomé mi trabajo y continué preparando la ensalada a la cual solo le quedaba añadirle el tomate que terminé de partir en pocos minutos.

-Eras tan tierna- comentó Edward observando las fotos (FP) con una sonrisa y mi pecho se infló de alegría. Él pensaba que yo era tierna, pero en realidad el que era un autentico dulce de niño era él, un dulce que había mejorado con los años convirtiéndose en un delicioso bombón que seguía y seguía estando más guapo cada día.

Terminé la ensalada y la llevé a la mesa, ya que no pasaría mucho tiempo más para que la comida estuviera lista y todos comiéramos. Edward se había sentado en una silla mientras veía las fotos así que me puse detrás de él pasando un brazo por sus hombros y apoyándome en un lado de la silla.

-No puedo creer que este sea Charlie- dijo divertido robando una aceituna de la ensalada y llevándosela a la boca. Miré la foto y sonreí, Charlie salía muy joven en esa foto (FP), y sobre todo ¡sin bigote!, por eso no paraba de reír Edward. Era tan raro ver a Charlie sin su amado bigote. Tenía razón, aquel hombre no parecía mi padre, aunque eso sí, la foto era muy hogareña, pues en ella estábamos Renee, Charlie y yo, era una de las pocas fotos que tenía con ellos dos juntos de pequeña pues fue tomada antes de su divorcio.

Edward vio una por una todas las fotos que había visto yo con Sue anteriormente y logró sacarme más de una sonrisa y demasiados sonrojos, mas de los que yo hubiera deseado, pero es que era inevitable que mis mejillas ardieran cuando él decía lo bonita que era de niña o lo hermosa que había sido siempre. Y no es que él no hubiera visto nunca este tipo de fotos, ya que de hecho en su departamento yo tenía algunas, pero él decía que siempre le gustaba saber más cosas de mí, como si no fuera la persona que más me conocía en el mundo

Le expliqué alguna de las historias que escondían esas fotos y que recordaba claro, porque no es que pudiera contar mucho de las fotos en las que yo tenía menos de 5 años… pero sí de las demás, él rio mucho con algunas cosas, y ¡oh!, ¿he dicho alguna vez que su risa era un sonido maravilloso, hermoso y encantadoramente sobrecogedor?, pues lo era, y de hecho yo estaba disfrutando más de los gestos graciosos que hacía con su cara que de las fotografías.

Y estuvimos así, pasando un buen rato entre risas y bromas hasta que el reloj marcó la una de la tarde, y las alitas de pollo estuvieron en su punto y listas para comer, guardamos las fotos y ambos con ayuda de Sue, que regresó a la cocina poco después con su ropa libre de manchas, pusimos la mesa y servimos las alitas de pollo asadas para que, después de llamar a Leah y a mi padre, nos sentáramos todos en la mesa y disfrutáramos de una buena comida mientras manteníamos una agradable y cómoda charla entre los cinco, entre mi familia, el amor de mi vida y yo…

Sonreí feliz al verlos a todos tan alegres pues esta, sin lugar a dudas era una muy buena forma de despedir mi visita a Forks.

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(*) Chincharme: sinónimo de "hacerme rabiar"

(*) Lo dejará sin mojar: Por si no todo el mundo conoce esta expresión, significa que lo dejará sin ¡sexo!

()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()() 13 Octubre 2012 ()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()

Hola, relativamente se puede decir que he vuelto pronto jejeje

Este capi ya lo tenía escrito desde hace más o menos un mes, pero con las clases no había podido terminar de revisar los últimos detalles y por lo tanto no lo había podido subir u.u

Bueno, respecto al capi tengo que deciros que en realidad este capítulo era más largo pues contenía un Flash Back más… pero si lo ponía se hacía eterno, así que he decidido subir esa parte del capi como un outtake, la buena noticia de esto es que habrá actualización "pronto" (esa palabra ya es relativa jaja) porque el outtake está escrito, solo falta pues completar detalles y enviarlo a mi beta.

Que por cierto hablando de ella, ¡TENGO BETA! Después de 20 capítulos me he conseguido una beta, ¡por fin! Y he quedado contentísima con el trabajo que ha hecho en este capítulo, Muchas gracias Susana Minguell, este capítulo ha quedado mucho mejor gracias a ti :)

Intento estar todo lo que puedo en facebook, el año pasado deje un poco descuidado la pagina de FSC mientras estaba en clases, pero este año no lo pienso permitir, aunque no pueda escribir me pasaré para saludaros por allí jijiji estoy muy contenta porque son 272 personas las que han dado a me gusta, para mí eso ya es mucho! La verdad ni por asombro imagine que llegara a los 100… jaja así que imaginad si estoy contenta! :D Graciaaass!

En la última actualización iba algo apurada porque me iba a la playa (como me gustaría que fuera verano otra vez -.-) pero en esta ya tengo más tiempo para escribir la nota con tranquilidad, aunque igual luego se me olvida algo…

Estoy también muy muy agradecida por los comentarios del capi anterior :3 los tome muy en cuenta, y también gracias a las nuevas lectoras.

Gracias por la enorme fidelidad que demostráis tener hacia esta historia! Realmente lo valoro y aprecio *-*

Las que me leéis en DiarioTwilight también millones de gracias por cada comentario, aun me faltan algunos por responder por allá, prometo pasarme :) y los comentarios que ponéis en los capis también los leo, solo que esos no se pueden responder :/ pero igual GRACIAS!:D

Comentando un poco el capi, aparece algo del pasado de Bella, de Edward sí que había mencionado bastante, pero de Bella no, y creo que fue Paola quién me pido que contara un poquito más de "los amores" que tuvo Bella antes de estar con Edward y con quien perdió la virginidad así que… aquí lo tenéis, y como veis Bella solo tuvo un novio, a diferencia de Edward que era todo un mujeriego…

Ahora, otra cosa, el titulo del capi…quería explicarlo un poco, le debo el titulo a mi beta, fue idea suya y me encantó porque originalmente tenía otro. Es un titulo adecuado, porque en el capítulo se habla del pasado, de Jared… del presente y del futuro, que son Edward…

Ya sabéis si necesitáis algo, estoy en Twitter: Nika9Lol

¿Qué os pareció el capi? ¿Merezco reviews? Aww espero que sí ^.^

Besos desde España, y nos leemos en el próximo

Nika ;)

Acerca del Autor

Nos dedicamos a brindar información a todos los fans de la Saga Crepúsculo. Desde entonces nos hemos encargado de cubrir premieres, eventos, actualizar día a día nueva información sobre el cast. Después de que terminó la épica Saga en Noviembre del 2012, seguimos los proyectos de cada actor como corresponde.
Lee más en: Conócenos

9 comentarios:

  1. Anónimo10/22/2012

    ok que buena esta cuando actualizas

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  2. Anónimo11/01/2012

    Me gusto, pero actualiza mas seguido !!!!

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  3. Anónimo11/07/2012

    Hola Nika, soy una nueva fan tuya, me a encantado tu historia, mas bien me he !ENAMORADO! de ella!
    Espero ke dure mucho esta "novel·la". Me encantaria leer el capitulo 22, miro cada dia para ver si esta.
    Un beso desde Barcelona.
    Alba.

    (espero ke siguigas escribiendo mas)

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  4. Anónimo11/21/2012

    nika ame tu historia , y reviso todos los dias para ver si ya publicaste el capitulo 23 , por favor publica pronto, la historia esta muy bonita

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  5. Anónimo11/21/2012

    por favor actualizaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  6. Anónimo11/28/2012

    POR FAVOR NO ME HAGAS ESPERAR MAS ACTUALIZAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA TE LO RUEGO

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  7. Anónimo12/28/2012

    la verdad esque ya me aburri de revisar , y ver que no actualizas , por favor actualiza , te has olvidado de las que lo leemos , por fa , me encanta tu fic y de verdad seria un fastidio dejarlo inconcluso .

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  8. ¡¡Heyyy!! Hola chicas, siento no haber estado mucho por aquí, voy a intentar pasarme más seguido para responderos. Bueno, la primera cosa es que gracias, muchas gracias a todas por leer la historia, no me he olvidado para nada, solo es que he estado bastante atareada, ahora estoy tomando un tiempo para reeditar el fic, porque tiene algunos errores (sobre todo ortográficos) que quiero corregir, además voy a añadir algunas líneas o escenas en algunos capis, no voy a borrar nada en sí, y no va a afectar gravemente a la trama del fic, todo eso sigue igual. De todas formas, Diana en cuanto pueda va a subir los capítulos que yo he subido ya a FF reeditados, y ahí explico en una nota todo. Respecto al capítulo 22, está terminado, y listo para subirlo, pero hasta que no reedite los 21 capítulos no lo subiré.

    No, no voy a dejar inconcluso el fic, lo he dicho siempre y lo mantendré, estoy muy decidida a terminar el fic, aunque me lleve tiempo hacerlo, lo haré, porque le tengo mucho cariño y no sería capaz de dejarlo inconcluso, al igual que tampoco os dejaría tiradas a las lectoras, os estoy muy agradecida como para hacer algo tan feo.

    Realmente esta siendo un año academico duro para mi, yo sé que no soy la única y que además hay muchas escritoras que estudian y consiguen llevar un fic también, pero yo aunque lo he intentado, no he podido organizarme y llevarlo todo a la vez, pero aun así me gusta escribir, es un un pasatiempo, una manera de pasar el tiempo agradable que adoro y por eso no voy a dejar de hacerlo. (Además tengo muchos planes para FSC....no pienso desecharlos....a la Bella y al Edward de esta historia les queda mucho por recorrer aun ^^)

    En esto sé que también me repito, pero no me importa decir una vez más que estoy muy contenta y agradecida con la paciencia y la comprensión que mostrais siempre conmigo :):) Sé que la espera jode mucho (creedme a mi no me gusta haceros esperar tanto...pero no lo hago por querer, simplemente es que no tengo casi tiempo) lo siento por eso :(

    Dios mio, que rollo os acabo de dar, ya no escribo más, simplemente queria pasar por aqui y deciros esto. Muchas gracias por leer y por comentar a todas!! Muchos, muchos abrazos desde España

    Nika :)




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  9. Anónimo1/20/2013

    bueno, es comprensible tu situacion y primero es el estudio :)asi que la paciencia es una virtud esperaremosel proximo capi........cuidate besos

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