El jefe y la recepcionista Cap 22

Por Sarah Catheryn   Publicado a las  11:00 p. m.   1 comentario

capitulo 22 (final)

"Momentos Maravillosos"
El jefe y la recepcionista
Karen Pttzn
"Amor Físico es igual a distracción"
BELLA POV
Bella POV
Edward me arrastró a la orilla del mar, quitándonos la ropa en el transcurso. Le dio suaves besos a mi cuello y yo temblé al acto. Rodee su cuello con mis brazos besándolo, perfilando sus labios con mi lengua atrayendolo hacia mí. Edward tenía sus manos en mi espalda, tocando todo, mis muslos, mis asentaderas, mis pechos. Cuando estuvo en mis grandes cerros tocó la suave carne de ahí haciéndome suspirar de placer al contacto. Cada vez que lo hacíamos, Edward me sacaba de mis casillas, a tal punto que explotaba, era una sensación genial. Nos metimos al agua tocándonos como nunca lo habíamos hecho, didfrutándolo a cada paso.
En el agua, Edward me atrajo rozando su parte y se adentro en mí. Me sacó de quicio al entrar tan bruscamente, que pegué un grito. El orgasmo era tan fuerte que enterré mis uñas en su espalda. No se cuanto tiempo tardamos ahí, pero no me importó. Edward y yo seguíamos obsesionados el uno por el otro. Cuando empecé a temblar a causa del frío, Edward me cargó hasta la cama y me acercó a su pecho, caía en un profundo sueño...
.
.
Los rayos del sol me levantaron, caían en mi cara. Estiré mi brazo para tocar a Edward y no estaba.
-¿Edward?¿Donde estas?
-En la cocina.
Me levanté y caí en la cuenta que estaba adolorida.
-¿Que haces?- dije dándole un beso.
-Pasta.
-Mmm...
-Vaya que tienes flojera.
-Si, estoy cansada más bien por lo de a noche.
-Ya no tendré entonces que darle sus noches- dijo con cara de horror fingida.
-Oh, señor yo quiero que lo haga.
-Vale- dándome un beso en la coronilla.
-¿Que haremos hoy?- dije metiéndome una cucharada de pasta, estaba delicioso.
-Te llevaré a las plazas, han abierto un par de tiendas hace algunas semanas.
Edward había insistido en llevarme a las grandes plazas, la verdad, no me había arrepentido. En una paseada por el parque, visualicé un hermoso vestido azul, a Edward le gustaba ese color. Él se había ido a comprar helados a unos 6 locales, así que compré el vestido, lo usaría en una ocasión especial. Había muchos adornos de los colores de la navidad, rojos, blancos, verdes, pinos, regalos, juguetes ¿Acaso me había perdido de algo? ¿En que fecha estabamos?
-Ten, tu favorito, fresa- dijo Edward sacándome de mis pensamientos.
-Ha...gracias.
-¿En que estabas pensando? Te noté distraída.
-¿En que fecha estamos?- pregunté consternada.
-A 23 de diciembre.
Sí, tal como lo pensé. Era navidad, venía un tsunami y yo ni en cuenta. Entonces, ¿Que se supone que iremos hacer? ¿Tan rápido pasaba el tiempo?
-Bella, ¿Estaremos solos el 24?
-No sé... tal vez...- claro que quería que la pasaramos solos, una noche de pasión en plena navidad, genial. :D
-¿Quieres que estemos solos?
-Sí- dije ruborizada.
-Adoro cuando haces eso- dándome un tierno beso.
Edward decidió comprar cosas para navidad, un lindo arbolito de tres mil pesos- innecesario- gorros, un traje de santa, suficiente comida, regalos- que no me dejó ver a excepción de dos- cervezas, champán, copas, y muchas cosas más. Regresamos a casa muy cansados, con pocas fuerzas para darnos una fugaz ducha y vestirnos. Esta noche, solo usé mi típica pijama, no tenia ganas de estar provocativa y mucho menos hacerlo. Ed sonrió ante mi aparición y me abracé a él en la cama. Lo último que recordé fue el beso tierno que me dio...
A la mañana siguiente, me levantó el dulce aroma de unos huevos estrellados. Había agarrado la maña absurda de comer eso todas las mañanas. Me levanté sin muchas ganas a darme una ducha rápida y pasarme mis prendas, moría de sueño, pero como dicen: el hambre es perra. No se como podía Edward levantarse temprano para hacerme el desayuno, pero lógicamente era por su trabajo, cuando desvivía por él. Me dedicó una sonrisa cuando entre a la cocina por el anhelado plato y yo le respondí con una más grande, amaba esa sonrisa pícara. Como siempre, el sólo tomó una taza de café y dos panecillos.
Me había rogado para que saliéramos, pero estaba demasiado agotada que le pedí que nos quedáramos a ver películas, no le agrada, pero eso era lo que quería yo. No se como pero consiguió en DVD Iron Man 2, me extrañé, todavía estaba en cines. Como era de costumbre, pusimos dos bolsas de palomitas en el microondas y todas las comimos.
-¡Bella vístete¡- gritó Alice- Ya es hora.
-¿Alice?¿Que haces aquí? ¿Por que tengo este vestido?- pregunté, tenía un hermoso vestido verde ceñido al cuerpo y unas tacones mortales.
-Bella, ese uso de razón. Estoy aquí para maquillarte, todos te están esperando, apúrate.
-¿Para que?¿Que pasa?
-Tierra llamando a Bella, ¡es 25 de diciembre, es navidad¡
-¡¿Que?¡ ¿Están es mi luna de miel?
-Bella no es para tanto no seas así. Además, quiero que les digas tu gran noticia
- Puff! ¿Que noticia?- estaba desesperada.
-No te hagas, esperas un Eddie
¡¿QUE?¡
-Bella ¿Estas bien?- preguntó Edward preocupado.
-Fue un sueño, fue un sueño, fue un sueño.
-Tranquila es un mal sueño, no es real, no lo es...- estaba abrazándome para tranquilizarme. Evidentemente, me había quedado dormida a mitad de la película- ¿Bella por qué lloras?
-Esta bien, Edward es sólo que... quería que fuera real.
-¿Me quieres contar?- Estaba pegado a mí, y como típico, mis hormonas se disparaban. Se había quitado la playera por el calor, y no era nada a mi favor. Podía ver su pecho desnudo, hermoso. Mi instinto me atrajo hacia él y lo besé desesperadamente. El correspondió a mi beso, al principio un poco dudoso, pero después se adentró. Nuestras lenguas hacían una constante lucha por agarrarse una con otra, era perfecto. Había pensado usar algo más sensual para esta noche, pero no él no iba a esperarme a que me lo pusiera sólo para volvérmelo a quitar, era una ridiculez.
En un abrir y cerrar de ojos me encontré desnuda en la cama, apunto de que mi orgasmo entrara, Edward era tan... hermoso. Menos mal que tenía mi usual vestimenta puesta, ya que él, salvajemente la desgarró en un punto desesperado. Esa noche fue la mejor noche de todas, ya que hicimos el amor por dos horas. No sabía la causa, no sabía el por qué, pero si sabía que me había encantado.
-¿Cansada?- preguntó Edward besándome la coronilla una vez que acabamos.
-Mucho- dije correspondiéndole con un tierno beso.
Rió.
-Te quería comentar, bueno...no sé como lo tomes...pero...
-Dime
-Prométeme que no te enojarás conmigo.
-Prometido, ahora dime.
-Alice me ha llamado...
-¿Y quiere que vayas para allá cierto? Oh, no Edward, no se te ocurra dejar...- me tapó la boca.
-Tonta, nunca haría eso. Alice me ha avisado que vendrán para acá.
-¿Qué?- era lo mismo que había sonado ¿Por que me pasa a mí?- Edward es nuestra luna de miel
-Lo sé. Me ha comentado que quieren que la pasemos todos juntos, por la navidad.
-ah, ya.
-Tu sabes como es Alice, es una batalla perdida si compites con ella.
-Lo sé.
-No tuve más remedio que aceptar.
-¿Y cuando vienen?
-Bella, vendrán hoy, se supone que hoy es navidad ¬¬
-Ah, si jajaja la perdida. Bueno...
-Lo lamento.
-No te preocupes, me agrada, aunque hubiera preferido estar a solas contigo.
-También yo.
Eran las cinco de la mañana, a las nueve me levantaría. A lo lejos, oí el timbre, sentí cuando Edward se levantó y bajó las escaleras. No estaba dispuesta a pararme, debían ser como las ocho de la mañana.
-¡BELLA¡- Gritó una vocesita que conocía muy bien. Oh no, ¿a esta hora?- LEVANTÉ FLOJA¡ -continuó, desde la planta baja.
Se supone que vendría toda la familia, así que levanté a darme una ducha , lavármelos dientes y vestirme adecuadamente, ya que estaba Alice aquí, si me veía con mis prendas comunes me regañaría.
-Hola a todos- dije bajándome de las escaleras con una sonrisa.
-Que bonita de ves Bella, sin duda soy la mejor maestra- dijo Alice con una sonrisa de oreja a oreja.
-Aja ¬¬
-¡Bell´s¡-gritó Emmet
-Em...me...tt...no..pue...do...res..pi..rar...-logré decir, extrañaba los abrazos de osos, pero no la parte donde quedaba morada.
-Lo siento hermanita.
Después de saludar a todos y de desayunar, Edward repartió las habitaciones para cada pareja, esto iba hacer una noche larga. Todos se dieron una ducha y decidimos dar unas vueltas a la ciudad, solo que el gran problema fueron los yates, no entrabamos todos. Así que Jas cargó a Alice, Carlisle a Esme, Emmet a Rose y yo solita por que Edward manejaba. Los hombres se fueron a comprar a un lado y nosotras fuimos por otro. Alice nos trajo de aquí y allá por todas las tiendas, era navidad, quería los mejores vestidos. Me impresionó que conociera por acá, nunca había venido. Compró montones de cremas y maquillajes, vestidos y demás,estaba que no paraba, y yo agotada.
Tres horas después, todos nos reunimos en un restaurante, todos moríamos de siempre, Edward y yo, no nos salvamos de sus bromas pesadas, típico de Emmet. De regreso, todos veníamos agotados y cansados, por lo que cada quien se fue a su habitación. Una hora después, Alice se presentó en mi cuarto para arreglarme, estaba con un terrible dolor de cabeza a causa de los pasadores que Alice me enterraba en la cabeza. Decidí ponerme el vestido azul que había comprado en la tienda, a Alice le fascinó. Al mirarme al espejo, me vi gorda, no había comido mucho.
-Lo que temí- dijo Alice, acercándose a su maleta- Ten.
Era una prueba de embarazo. No podía creerlo. ¿Acaso...? Empecé a contar las veces en que Edward y yo lo habíamos hecho, una, dos, siete...¡POR DIOS¡NO LO CREÍA¡ Corrí al baño, asustada. quedé en estado de shock. Después de un minuto, me embargo la alegría, el llanto, una gran cantidad de emociones. No podía creerlo, un hijo hermoso de Edward. No era como si me amor si hubiese partido en dos, era como si mi amor hubiera crecido el doble. Mis huesos se ensancharon y no cabía la felicidad en ellos.
Salí del baño, y Alice vino corriendo a mí con una sonrisa resplandeciente.
-¡Bella o por Dios¡Un bello Eddie
-Alice estoy tan feliz-dije con lagrimas en los ojos.
-Lo sé. Me dan tanto gusto. Ven, vamos a decirle a todos.
Bajé con mucho cuidado, no quería que mi Eddie se lastimara, a partir de ahora, lo cuidaría más que a mi propia vida. Todos nos esperaban abajo, y en cuanto llegué al pie de las escaleras, Edward me tendió la mano. Decidí no decirle nada a Edward hasta la cena, Alice estuvo de acuerdo conmigo.
Abrimos los regalos. Emmet le regaló un hermoso violín a Rose, ya que le encantaba la música. Jas, le regaló a Alice un pase de entrada para el salón de Michelle Phan, obviamente Alice se llenó de alegría. Carlisle le regaló a Esme un hermoso oso de peluche extramega gigantesco que decía: Te amo. Edward me regaló un hermoso Ferrari 2010, era exagerado, pero para el no. Hubo demasiados regalos, de todo tipo. Alice, Esme y Rose se carcajearon de risa cuando Emmet me dio mi regalo: un Babydoll color rojo, con una pequeñísima braga y solo dos puntos de tapadera para mis pechos. Algún día lo mataría.
A la hora de la cena, todos estaban contentos por la comida, ya que Edward la había hecho y estaba riquísima.
-Ejem, disculpen- dije mientras hacía el típico ruido de un vaso de cristal y una cuchara- necesito decirles algo.
Todos dejaron su plato y voltearon a verme, odiaba ser el centro de atención pero tuve que aguantarmelo.
-Les quiero decir, que son la familia más increíble que he visto y conozco. Me han demostrado su apoyo incondicional y estoy agradecida por ello. Estoy tan feliz con Edward lo amo demasiado, soy una gran chica afortunada. Le doy las gracias son increíbles. Les quiero dar una gran noticia, estoy tan feliz y llena de dicha. Edward... serás papá.
Edward se levantó de su asiento y corrió a abrazarme.
-¡Bella¡ Oh por dios estoy tan feliz. Gracias Amor, te amo, te amo, te amo.
-Felicidades Bella, estoy contenta por ti-dijo Rose
-Oh, Bella un nieto, que emoción- lloró Esme.
-Un Eddie, felicidades hermano- aulló Emmet.
-Bella, Edward, felicidades- dijo Carlisle.
Edward me besó con ternura, evidentemente estaba lleno de dicha por nuestro hijo. Estabamos en nuestro paraíso personal, cerca del balcón con vista al mar. Todos estaban bailando en la sala.
-¿Estas feliz?.
-Más que eso, no sé como explicarlo. Estoy completamente agradecido. Nadie tiene más que yo ahora.
-Lo sé. Yo también estoy feliz.
-Te amo Bella, te amo. Siempre te amaré. Eres la personita más bella, me encanta saber que viviré toda mi vida contigo.
-Yo también te amo.
Y ahí nos quedamos, totalmente llenos de felicidad, y me dí cuenta de que nuestra vida a penas comenzaba...

Acerca del Autor

Nos dedicamos a brindar información a todos los fans de la Saga Crepúsculo. Desde entonces nos hemos encargado de cubrir premieres, eventos, actualizar día a día nueva información sobre el cast. Después de que terminó la épica Saga en Noviembre del 2012, seguimos los proyectos de cada actor como corresponde.
Lee más en: Conócenos

1 comentario:

  1. Anónimo1/19/2013

    El capitulo es realmente bonito. Me gusta bastante tu forma de escribir, y eso juega a tu favor por que llegas a las fans de una forma rápida y agradable.
    Felicitaciones... Este fic es muy bueno...

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