El jefe y la recepcionista Cap 9

Por Sarah Catheryn   Publicado a las  11:37 p. m.   0 comentarios

Cap 9
(Hola gente! les dejo un poquito de lo que pensó Ed cuando estaba con Bella )





“Estoy ¿Celoso?”


Edward POV
Estacioné el coche cerca de la fuente, en uno de los espacios libres del aparcamento. Sentí a Bella callada y muy pensativa. ¿Que pensaba? Otra vez la pregunta del millón. Tal vez había averiguado que traía las flores a mi abuela o sino tenía mucha suerte a mi madre. Pero sólo dijo:
-No lo entiendo
¿Que no lo entendía? pensé que lo había adivinado. Así que le respondí con una sonrisa ¿No todo lo sabe verdad?


-Aquí es donde traigo las violetas.-Bajé del coche y le abrí la puerta-. Vamos.
Estaba ansioso por que Bella conociera a mi bella a abuela. Le quería mostrar al ser querido que amaba tanto.
-No pienso ir a ningún sitio hasta que no sepa a quién voy a conocer. Quiero saber por qué estamos en una residencia de tercera edad, y por que tienes esa estúpida sonrisa en la cara.
¿Estaba impaciente?. Habían pasado solo dos días y Bella y yo ya nos llevábamos bien éramos amigos. Estuve a punto de contestarle pero mi abuela apareció de repente.
-¡Bravo!- exclamó mi abuela. ¿Qué?- Me encanta ver a una mujer joven con ese espíritu.
Como había predicho, a mi abuela le agradó Bella. Me extrañó verla afuera, ella siempre me esperaba dentro de su habitación; como fuera, estaba feliz de verla.
-Querida- le dije, dándole un beso en la mejilla y el ramo de violetas-. ¿Qué haces afuera a esta hora?
-Hace una tarde preciosa y he pensado salir a recibirte, y me alegra a verlo hecho. Venga, presentame a esta interesante joven.
Pero que distraído fui, me sentí tan en casa, que se me olvidaba que mi abuela y Bella no se conocían. Le sonreí a Bella en modo de disculpa.
-Abuela te presento a Bella Swan.
Bella parecía ida o algo parecido, tenía la mirada aterrada ¿Había hecho algo mal?
-Bella- decidí repetírselo-. me gustaría presentarte a mi maravillosa abuela, Verónica Lane.
-Es un placer conocerla señora Lane.
-Lo mismo digo, Bella. Por favor llámame Verónica.
Y ¿A que se debía la sonrisa en su rostro? Mi abuela me empezó a dirigir miraditas, de esas que te ponen incómodo. Y más si vienes acompañado de una señorita. Mi abuela hacía eso cuando me quería involucrar con una mujer. Pilla. Espero que Bella no lo haya notado.
-Será mejor que entremos- dije antes de que mi abuela hiciera algún otro comentario inoportuno-. Empieza a refrescar.
Mi abuela se había pintado una sonrisa en el rostro, no dejaría esta conversación nunca. Bella se sentó en el sofá cerca de la ventana mientras yo colocaba el ramo de violetas en el jarrón de mi abuela. Tenía que estar atento a cualquier palabra que ella le dijera a Bella.
-Gracias Querido. Y ahora, ¿Que tal si nos sirves una copa de sherry?
¡¿Que? eso era solo para ocasiones especiales. La última ves que tomé un poco de Sherry fue el año pasado y fue sólo por el cumpleaños de la abuela. No pensará la abuela…
-Debe de ser una ocasión especial- dije mientras servía las tres copas.
-Ya lo creo que es una ocasión especial. Es la primera vez que traes a unas de tus amigas a visitarme.
Como pensaba, era por Bella. Menos mal que dijo el motivo del brindis, pero yo no le creí ni una pizca. Obviamente no me hacía gracia de que mi abuela pensara de ese modo.
-Oh, yo no soy la novia de Edward- Se apresuró a decir Bella ¿Que esta diciendo?. Eso no haría más que aumentar el regocijo de mi abuela.- Trabajo en Cullen´sford desde hace un par de semanas, como recepcionista, pero él necesitaba unas lecciones de cocina y le he estado ayudando.
Sentí un poco de rabia hacia Bella. ¿No se daba cuenta de la clase de persona era mi abuela?. Conocía a mi abuela, y no estaba contenta hasta que conseguía lo que quería. Si la abuela quisiera que Bella y yo estuviéramos juntos haría todo lo posible. Por supuesto Bella le había dado toda la información.
-Que interesante- Oh no-. O sea, que por fin estas pretendiendo a cocinar Edward.
-Es por Alice- dije, tratando de guardar mi rabia y escondiéndola-. Me convenció de cocinar para el baile benéfico del hospital, aunque sabe que soy un desastre cocinando.
Y eso era verdad, Alice no me había convencido, sino que me rendí, con Alice no se podía ganar una discusión. Aunque pelearas y pelearas, Alice siempre ganaría. Creo que se lo heredó a la abuela.
-Pero está aprendiendo muy deprisa- dijo Bella. Me sentí mucho mejor cuando hizo esas palabras. La rabia que había dentro de mí se apagó. ¿Que me había dicho para que se apagara?
-Estoy segura de que este chico aprende muy deprisa-. dijo con una sonrisa. Tendría que hablar con ella de esto después.
-Y… y esta noche, me ha invitado a cenar, pero sólo… por agradecimiento.
¿Que pretendía Bella? ¿Acaso quería que me enfureciera? Suficiente. No le permitiría decir nada más.
-Que idea tan excelente-. repuso la abuela. Y por consiguiente una carcajada.
Para que no volviera hacer otro comentario, el brindis era una excelente excusa.
-¿Por qué no brindamos a la salud de mi abuela?- dije.
-A su salud.-complemento Bella.
-Y a las de ustedes queridos- Casi se me caía la copa de la mano. Afortunadamente mis instintos la mantuvieron ahí. Como había dicho, mi abuela, no iba a parar a partir de ahora. Los ojos de mi abuela brillaban como rubises.
-¿Verdad que las violetas son hermosas Bella?- dijo mi Abuela.
-Ya lo creo que lo son. Realmente preciosas.-
Así que a Bella le gustaban las flores. Genial.
-¿Sabías que Edward me trae un ramo todas las semanas?-
Eso era cierto, si la abuela supiera que Bella ya lo sabía, y todo, por los chismes de la empresa.
-Que amable.
-Cuando Edward y sus hermanas eran niños, yo tenía un jardín de violetas en casa, y a ellos les encantaba jugar allí. Por eso estas flores nos traen buenos recuerdos a los dos.
A que Bellos momentos aquellos. Mi abuela solía ser tan cariñosa con nosotros. Por un momento añoré esos días. Y a la vez me alegré de que habían cambiado el tema. Bella se veía pensativa. ¿Qué estaba pensando ahora? otra vez la pregunta del millón. Mi abuela y yo nos quedamos viendo a Bella, derrepente ella volvió a la realidad y dijo rápidamente:
-Edward me ha dicho que le gusta el Beisball.
-Oh ya lo creo. Desde chiquito tuve que darles algunas palmeadas por que me arruinaban mi jardín. Era muy travieso.
Y con eso dimos por concluida la platica entre mi abuela, Bella y yo. Me despedí de ella abuela con un fuerte abrazo y un beso. Bella hizo lo mismo, aunque mi abuela nunca me dejó de dar miraditas significativas.
-Deberías haberme advertido de que las violetas eran para tu abuela- me reprochó Bella cuando íbamos en camino al restaurante.- ¿Y por qué has dejado que toda la oficina crea que las violetas eran para tus amantes?
Bella me empezó a Bombardear con preguntas. Si era una sorpresa para ella conocer a mi abuela. ¿Entonces que pensaba ella de las violetas? ¿Acaso pensaba que las violetas eran para una de las “Disque amantes”?
-¿Eso es lo que creen?
-Más o menos.
-Me temo que no me conocen Bella- Era cierto, en los años que había trabajado así, no me había relacionado tanto con una persona más que con Bella.-. Lo mío no son este tipo de gestos románticos. Las mujeres con las que salgo no esperan esas cosas de mí.
-Pero dejaste que el rumor se extendiera-Lo que dijeran de mí en la empresa no me importaba en lo más mínimo.
-Para empezar, un jefe no debe ocuparse de los rumores que corren por la oficina. Y además, Verónica es mi familia. No tiene nada que ver con la empresa.
-¿Entonces por qué me has traído a visitarla?
Ni yo mismo sabía porqué había traído a Bella a conocer a mi abuela. Así que busqué otra respuesta.
-Sabía que se llevarían bien.
-Cierto, quizás tengas razón, Verónica es un encanto de mujer, pero si nunca has llevado a ninguna mujer a conocerla, ¿no te preocupa que dé más importancia a mi visita de la que en realidad tiene?
Ella tenía toda la razón respecto a eso. Por supuesto que no le diría que mi abuela haría todo para enlazarnos.
-Te pido disculpas. Lo siento. Tenía que haberte explicado primero quien era Verónica.
-Esta bien. No quiero que piense que somos pareja- Eso me dolió un poco.
-La sacaré de su engaño la próxima vez que la vea- Tendría que hacerlo por el bien de los dos. Aunque una parte de mí me decía que no.
Había reservado la mesa ayer, una cerca de la ventana con mi amigo Marcos.
-Es un restaurante precioso- dijo Bella Sonriendo. Sabía que le gustaría. Derrepente vi algo brillar en sus ojos ¿Fue mi imaginación?
-El chef es magnífico. Es francés, pero la carta es muy cosmopolita y siempre tiene una excelente selección.
Bella tenía el ceño fruncido.
-Todo parece exquisito, pero es muy caro. Por una clase de cocina no me darían ni un cuenco de sopa.
-En mi opinión, calculo que esta cena cubriría el coste de una o quizá dos clases.
-Pero será mejor que no pidamos vino, eso subiría mucho el precio.
-A menos que me acompañes también al baile.
¡Qué?¡ ¡Yo no dije eso! ¡Que dije! Sólo las palabras se me salieron…
-No puedes hablar en serio- por supuesto que no hablaba enserio.
-Mira, olvidémonos del baile por ahora. Es viernes por la noche, se está haciendo tarde y los dos tenemos hambre. Me gustaría disfrutar de una cena agradable contigo y eso es todo.
-Por supuesto.
Quedé sorprendido, la había pasado extraordinariamente bien. Los platillos fueron exquisitos. Pedimos cordero asado para los dos. Bella pidió tarta de limón y yo de chocolate. Hablamos de todo menos del trabajo, genial. Derrepente se acercó Marco a nuestra mesa y se le quedó viendo a Bella fijamente, eso me molestó.
-Encantado de conocerla, mademoiselle. – dijo él marcando el acento francés.
-La cena estuvo divina- dijo sentí un poco herido-. Es usted un chef excepcional.
-Mi amigo tiene un gusto exquisito- dijo palmeándome el Hombro.
-Y me atrevo a decir que le proporciona mucha inspiración a través de sus acompañantes-Marcos soltó una carcajada y dió un par de palmadas.-Ah, pero esta noche mi amigo se ha superado a mi mismo.
-Ten cuidado Marcos. Me apresuré a decir. No quería que confundieran nuestra relación-. Bella es una compañera de trabajo y esta cena es una cena de… trabajo.
Marcos lanzó los brazos al aire escandalizado.
-¿Una cena de trabajo un viernes por la noche? Creí que eras más sensible, amigo mío. Debo confesar que he estado mirándolos desde la cocina, y no me ha dado la sensaciónde que fuera una cena de trabajo. Creo que todos lo sabemos- dijo apurando su taza de café.
Marcos se puso de pie y le dio un beso de nuevo a Bella. Me estaba poniendo fuera de mis casillas.
-Un poco exagerado ¿no te parece?- dije con la voz un poco más exagerada. Espero que Bella no lo haya notado.
-Supongo que siendo tan buen cocinero se lo puede permitir.
-Pensé que te molestaría que alguien más se haya hecho una idea equivocada sobre nosotros.
-No creo que hayamos hecho nada ni dicho nada que haga pensar a nadie que esto es una cita.
¡¿Quién entiende a las mujeres?
-No, yo tampoco. Marcos, como buen francés, es muy romántico. Le gusta pensar que su restaurante puede hacer que dos personas se enamoren con una sola cena.
Me dio una sonrisa.
-Tranquilo, se perfectamente que hace falta mucho más que una cena para que dos personas se enamoren.
Entonces caí en la cuenta, y mi vista se nubló. ¿Por qué había llevado a Bella a conocer a la Abuela?- Quien era la persona más importante para mí- ¿Por qué me enfurecí con Marcos?
Estaba celoso, y yo completamente enamorado de Bella
Ge-nial

Acerca del Autor

Nos dedicamos a brindar información a todos los fans de la Saga Crepúsculo. Desde entonces nos hemos encargado de cubrir premieres, eventos, actualizar día a día nueva información sobre el cast. Después de que terminó la épica Saga en Noviembre del 2012, seguimos los proyectos de cada actor como corresponde.
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