La serie vampírica no es propiamente una saga, por mucho que insistan sus promotores
Los del gremio de la corrección vivimos en un sinvivir, capeando el temporal entre la norma gramatical y el uso que hace el hablante de la lengua. Ante la incredulidad de nuestro interlocutor, podemos defender que Crepúsculo, por ejemplo, no es una saga, si nos atenemos a sus significados. Los del lápiz rojo esgrimimos el diccionario… hasta que ese mismo ejemplar queda orillado por otra edición que admite un nuevo significado de saga, el que emplea el hablante y que los correctores pretendíamos censurar. Un sinvivir.
Pero vayamos por partes. La palabra saga aparece en el Diccionario de autoridades (1739) con el sentido de mujer supersticiosa o hechicera, que revela lo ausente y hace encantos. Es palabra latina y tiene derivados como sagaz y sagacidad. Esta voz cayó en desuso y hoy la que se emplea es la otra saga, la de origen germánico: “Cada una de las leyendas poéticas contenidas en su mayor parte en las dos colecciones de primitivas tradiciones heroicas y mitológicas de la antigua Escandinavia”.
No es hasta 1992 que la RAE añade una nueva acepción, evolución de la anterior: “Relato novelesco que abarca las vicisitudes de dos o más generaciones de una familia”. Aunque el diccionario normativo no se ha movido de aquí, el Manual de 1985, también de la Academia, ya incluía esta otra definición: “[Por extensión, cualquier narración épicolegendaria, o que por su carácter presenta perfiles legendarios” (el corchete señala su carácter no normativo). Por su parte, el diccionario Clave advierte que no es correcto emplear saga para referirse a narraciones de grupos no emparentados. Y el Larousse extiende la narración a las series televisivas y cinematográficas de esas características.
Con estos mimbres, ¿cuándo podemos hablar de saga? Parece un caso evidente el de La guerra de las galaxias, pues la narración épico-legendaria narra la historia de Anakin y Luke Skywalker, padre e hijo. Otro caso es el de El señor de los anillos, que también es épico-legendaria pero que carece del requisito del Clave: no existe el elemento de parentesco.
Lo que parece claro es que, a tenor de las definiciones, la serie de James Bond o la de Harry Potter no son sagas. Y tampoco lo es Crepúsculo, por mucho que lo digan sus promotores. La historia vampírica es una serie –ahora mismo una trilogía–, lo que no es ni mejor ni peor que ser una saga. Podemos ampliar el sentido de saga ad infinítum, pero lo único que conseguiremos es gastarla y vulgarizarla. Y entonces tendremos que echar mano de otro vocablo.
Que les parece? Dejaremos pues de llamarla saga? Yo creo que no, ya estamos acostumbrados a llamarla saga Crepusculo, y creo que asi se quedara!
Seguramente se quedará, incorrectamente, así. Quizás se ha usado la palabra traducida directamente del inglés, idioma en que este vocablo tiene acepciones distintas. Culpa de traductores poco exactos. Tampoco es la primera vez, ni será la última. Posiblemente saga acabe convirtiéndose en sinónimo de "serie" con el tiempo.
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