Prologo: Eterno Amanecer

PROLOGO

Chicago, fines de Agosto 1930

El espectáculo dantesco, aun entrada la noche, tenía más espectadores de los que la policía y los bomberos deseaban. La noche estaba húmeda y fría y calaba hasta los huesos. Pero las llamas furiosas calentaban el aire volviéndolo áspero aunque agradable.

Hubo movimientos entre las filas: un oficial hizo la venia a un hombre de sobretodo oscuro y sombrero.

-Buenas noches. Quien esta a cargo?

-Buenas noches, jefe... El Capital Mackenzie, señor. Allí junto a la patrulla 19

-Gracias.

El hombre avanzo con pasos largos para reunirse con el capitán de bomberos, enfundado en su gruesa campera, algo ofuscado y con su casco puesto. Las órdenes se gritaban a todo pulmón y se veía correr a más de 20 hombres de aquí para allá.

-Tom..

-Sam... Como va esto?

-Que puedo decirte... Una covacha menos de la que preocuparse. Por lo menos los linderos no corren riesgo.

-Cuadro de situación?


-El edificio se derrumbara sin pensarlo. El fuego se contuvo demasiado tiempo aguardando la bocanada para crecer. Parece que la fiesta fue intensa!

-A que te refieres con la bocanada?

-El dueño, un tal...- y reviso su tabla con papeles – Phil Dwyer tenia una fiesta privada y pidió a los empleados que no vinieran a abrir el bar hasta las 20 horas. Todas las puertas y ventanas estaban perfectamente cerradas. El hombre que llegaba a tomar turno no quiso abrir. Dijo que cuando toco el picaporte estaba muy caliente, al igual que la puerta y olía a humo. Nos llamo y cuando los muchachos lo hicieron, la entrada de aire fresco hizo que los gases acumulados en el interior generaran una explosión. Por eso las llamas son tan vivas. Estuvieron aguardando mucho tiempo por salir.

-Bajas?

-Si, encontramos varios cuerpos. Van camino a la morgue. Pero estaban ya muertos para cuando el fuego se avivo.

-Posibilidades de intencionalidad?

-Siempre hay una posibilidad de eso en esta ciudad! Pero ya te anticipo que había toneles de licor ahí dentro. En cuanto los muchachos los vieron, corrieron al exterior esperando que explotaran. No se si quedara algo del edificio para investigar.

Alguien más escuchaba la conversación. Alguien que se movió rápidamente entre los espectadores y se retiro dos calles abajo. La mayoría de la gente se abrió a su paso automáticamente. Su enorme tamaño y su aspecto feroz eran como un gran cartel luminoso que indicaba "Peligro"

Se coló por un callejón hasta la cuadra siguiente y los edificios empezaron a escasear para darle paso al muelle. Entonces apuro el paso hasta volverse invisible.

Dentro de un gran barco oxidado, a través de una gran escotilla en la cubierta se filtraba una tenue luz nocturna. El olor a salitre, madera mohosa y oxido inundaba el lugar.

En el centro de la gran bodega, previa a la escalera de la sentina, había un elegante sillón Luis XVI de cuero negro, con bellos tallados en las patas y en los brazos.

Dimitri estaba sentado en el de lado, con la espalda apoyada sobre un brazo y una pierna colgando sobre el otro, hastiado por la espera.

El enorme hombre pareció corporizarse de la nada frente a el. Levanto la cabeza y lo observo por unos segundos.

-Y bien?

-Los humanos en su análisis coinciden con tus conclusiones. Todo en orden?

-Te dije que no tenías que preocuparte por nada... Que tenía todo bajo control! – respondió elevando la voz e hizo un silencio incomodo para acomodarse la solapa de su bella capa.- Parece que son hábiles... verdad?

-Si. Imagino que Aro estará complacido, aunque si saben dar un espectáculo.

-De todas maneras le informaremos como corresponde. Lo están esperando, Félix.

La luna pareció rotar sobre su eje un poco más e ilumino el interior desde la escotilla, logrando una atmosfera lúgubre y llena de sombras. Entonces, en el fondo de la noche se escucho el eco de un grito agudo y desgarrador.


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