CAPITULO 5
TODO ERA PERFECTO…HASTA AHORA (NARRADO POR EDWARD)
Yo no acostumbraba cocinar, pero decidi darle una pequeña sorpresa a Bella preparándole el desayuno. Me sobresalte un poco al no encontrarla en mis brazos, siendo aun tan temprano, pero los sonidos de la televisión y su alegre risa me tranquilizo al instante.
De pronto, unos gritos llamaron mi atención. Tarde unos cuantos segundos para ser consciente de que no provenían de la televisión, ¡venian de la entrada!
- ¡Auxilio! ¡Edward! ¡Edward!- escuche
Afloro en mi el pánico, mientras corria hacia la puerta. La imagen ante mi me hizo frenar en seco. Bella estaba en el suelo, inconsciente y palida. Carolina sostenia su cabeza con cuidado, mientras lloraba. Me hubiera dado un paro cardiaco de no haber notado la débil respiración de mi esposa, a la cual tome en brazos y refugie del frio del exterior entrando en casa. La deposite con cuidado en el sillón antes de interrogar a mi cuñada que estaba tanto, o mas palida que Bella.
- ¿Que sucedió?
- Algo horrible- respondio, al mismo tiempo que me entregaba una pagina de periódico
- Dime ahora mismo que sucedió por favor- ordene algo exasperado- Bella esta desmayada
- Solo leelo- me interrumpio intentado mantener la calma- esto me ahorrara palabras y tiempo.
Mire el periódico y una intensa sensación de furia recorrio mi cuerpo. Ahí estaba, ese horrible rostro, lo había golpeado demasiado como para olvidarlo, era el rostro del maldito que hizo sufrir a Bella. Mike. A su lado, la foto de el otro tipo, Laurent, pero lo que mas llamo mi atención, fueron las enormes letras que eran seguramente las culpables, de que mi esposa estuviera inconsciente y el rostro de su hermana bañado en llanto
- ¿ Libres?- escupi con desprecio- ¡no puede ser! ¡¿Estan libres?!
- Yo tampoco quiero creerlo Edward- musito Carolina- pero a menos de que esto sea una pesadilla, ese par de miserables esta ahora mismo gozando de su libertad…de nuevo.
Ella tenia razón. Arrugue la hoja de papel con furia y la arroje lejos, no quería verla mas. Bella no reaccionaba, mi agustia comenzó a aumentar.
- Llama a Carlisle- pidió mi cuñada, quien ahora iba por el botiquín de primeros auxilios
Obedeci, pues había estado pensando en lo mismo hace algunos segundos. Tome el teléfono, pero antes de marcar, Bella comenzó a abrir los ojos. Suspire de alivio.
- No encontré el botiquín Edward- dijo Carolina, con algo de desespero
- No hace falta Caro…creo- intente tranquilizarla- Bella esta despertando
La ayude a incorporarse con suavidad, sin llegar a permitir que se pusiera de pie, podría marearse. En cuanto me vio, me abrazo llorando calladamente, acaricie su cabello y sus brazos, con la esperanza de tranquilizarla. Permanecimos asi durante algunos minutos, hasta que el llanto proveniente del segundo piso llamo mi atención. Perla había despertado.
- Quedate con Bella- se apresuro a decir mi cuñada mientras subia las escaleras- yo ire por Perla
Le dedique una media sonrisa se agradecimiento, aunque en esos momentos, lo que menos queríamos hacer, era reir.
Bella ya no lloraba, pero no se aparto de mi, y yo tampoco quería que lo hiciera. Caro bajo de sorpresa con Perla en sus brazos y la coloco en su mesedora para tranquilizarla. La balanceaba con delicadeza mientras le cantaba, pero su llanto
continuaba. Bella la tomo en sus brazos.
- Bella…- quice protestar, pero me interrumpio
- Dejame alimentarla- susurro
Suspire y asentí levemente. El silencio reino nuevamente, mientras Bella alimentaba a Perla; al terminar, se la paso a Caro
- Bañala y vistela por favor - pidio Bella- no tengo cabeza para nada
Estuve a punto de ofrecerme para hacerlo yo, pues sabia que al igual que Bella, Carolina tampoco se sentía bien; pero esta se limito a recibir a Perla y a asentir con un leve movimiento de cabeza.
- Necesitas descansar- dije a mi esposa al mismo tiempo que la tomaba en mis brazos, y la llevaba hasta la habitación.
Mi corazón ardia en ira y tristeza cada vez que observaba su rostro, palido, apagado, deprimido, y repleto de caminillos marcados por las lagrimas, que se detenían siempre en su mentón. La deposite con cuidado en la cama, antes de ubicarme a su lado, para abrazarla.
- No me dejes- susurro con un hilo de voz
- No te atrevas a mencionarlo- conteste inmediatamente- no permitiré que nadie te haga daño mi vida, te lo prometo.
Estampe un delicado beso en su mejilla antes de pedirle que intentara dormir.
No fui consciente de cuanto tiempo estuve tarareando su nana, pues al mismo tiempo intentaba relajarme a mi mismo. la ira aun retumbaba en mi ser. Mi esposa, mi hija, mi casa, mi familia, toda mi vida parecía estar perfecta…hasta ahora; pero no, esta vez no permitiría que ese tipo volviera a hacernos sufrir.
- Esta vez no- pensé- no mas









